viernes, 16 de febrero de 2018

RISILIENCIA TRANSFORMADORA: CONVERTIR REVESES EN VENTAJAS

ECONOMÍA Y EMPRESAS 
ACTITUD
Los seis pasos para convertir los reveses en ventajas
Febrero 15, 2018 


Cómo llevar adelante el proceso que los expertos llaman la resiliencia transformadora 




Después de obtener un grado de maestría de la Universidad de Nueva York poco después de la gran recesión, Melanie Lockert se encontraba en una situación conocida para millones de recién graduados: bajo el yugo de una deuda de estudiante —de casi US$ 100.000 después de sumar los intereses— y en un trabajo con una paga de US$ 12 la hora.

"Creo que a muchos nos dijeron que asistiéramos a una buena escuela, que saliéramos bien y trabajáramos arduamente, y podríamos conseguir un empleo con facilidad", dijo Lockert. "Desafortunadamente, en un mundo posrecesión, no sucede así. Aun así, sin un grado universitario, es todavía más difícil conseguir empleo".

En sus momentos más inclementes, Lockert dependió de los cupones para alimentos y vivió sin seguro médico. Sin embargo, después de tres años de presupuestos concienzudos y elegir siempre lo más barato, salió de su deuda y comenzó a escribir un blog sobre su experiencia para mantenerse a flote. Lockert no solo se repuso, sino que cambió su perspectiva y sus hábitos financieros por completo y luego usó lo que aprendió para ayudar a otros que batallan con sus deudas.

"La gente encontró mi blog y comenzó a escribirme correos electrónicos cada semana, desesperada por encontrar soluciones", dijo. "Les escribía correos electrónicos de vuelta y les ofrecía tantos recursos y apoyo como podía".

La historia de Lockert es un buen ejemplo de resiliencia, pero una que te cambia y te hace crecer. Es lo que las autoras Stephanie y Ama Marston llaman la "resiliencia transformadora". En su libro, Type R: Transformative Resilience for Thriving in a Turbulent World, argumentan que la manera en que normalmente consideramos la resiliencia —solo como una "recuperación"— no nos lleva a ningún lado. En cambio, podemos usar los contratiempos como oportunidades para funcionar mejor y afectar positivamente el mundo que nos rodea.

"En cierto momento, todos, sin importar nuestros antecedentes socioeconómicos, nuestra edad ni nuestra situación, vamos a pasar por una circunstancia retadora", dijo Stephanie Marston, una psicoterapeuta. "Así que, ¿cómo podemos usar eso para nuestro beneficio?".

Mientras que la resiliencia es la capacidad de seguir adelante a pesar de algún revés, la resiliencia transformadora es la capacidad de mejorar a raíz de ese revés. Si Lockert se hubiera recuperado solo de su crisis de deuda de estudiante, sin aprender las lecciones cruciales como lo hizo, quizá habría cometido los mismos errores financieros, sin reflexionar jamás en lo que debería hacer diferente.

Después de entrevistar a cientos de personas como Lockert durante los últimos treinta años y estudiar el fenómeno junto con su hija, Stephanie Marston y su hija, Ama, descubrieron que la gente experimenta típicamente seis etapas distintas para convertir la adversidad en crecimiento. Estas etapas son aplicables a grupos, organizaciones, familias y comunidades, y también a individuos.

Antes de la tormenta por supuesto que hay calma.

"Cada uno de nosotros encontramos nuestro lugar en el mundo", escriben las autoras. "Permitimos que nos definan las estructuras y sistemas que hemos establecido, desde nuestros cargos laborales y logros, hasta nuestras relaciones, familias y la casa en la que vivimos".

Estos sistemas nos permiten operar sin pensar demasiado en nuestras decisiones y costumbres cotidianas. Nos sentimos seguros y a salvo en tales sistemas y estructuras, y aunque los gurús de los negocios y los expertos en productividad condenen la zona de confort, no es algo totalmente malo.

Los psicólogos e investigadores pioneros Robert M. Yerkes y John D. Dodson descubrieron que cierto nivel de confort y familiaridad nos permite alcanzar nuestro máximo desempeño. De alguna manera, las zonas de confort pueden darnos la energía que necesitamos para enfrentar al mundo. En cierto momento, sin embargo, podemos quedar obligados a salir de ellas. Eso tampoco es siempre malo.

Ya sea que se trate de un problema de salud, un accidente o solo la abrumadora toma de conciencia de que tienes que pagar una enorme deuda, "cuando ocurre una alteración, todo se cuestiona", dijo Stephanie Marston. Lo conocido se hace pedazos y ya no podemos contar con la realidad que nos habíamos construido. "Para mí, ese momento llegó cuando ya no podía pagar mi vida en Nueva York y mi deuda tenía un impacto en mis elecciones, mi empleo, mi relación y todas las facetas de mi vida", dijo Lockert.

Más adelante, en el proceso de la resiliencia transformadora, aprendes a encontrar las oportunidades en esa alteración, pero es casi imposible hacerlo en esta etapa, en la que lo más probable es que experimentes pánico y miedo. Marston sugiere que durante esta fase te enfoques en el apoyo externo.

"A menudo cuando estamos en medio de esto carecemos de perspectiva, pero nuestros amigos, familiares y colegas sí la tienen", dice.

Una vez ocurrida la alteración, hay caos mientras batallas para encontrar sentido en tu realidad hecha trizas. Algunas personas pueden estar en un periodo de negación en esta etapa, dice Marston. Lockert confirmó que así fue en su propia experiencia.

"La negación puede ser un consuelo, pero no es un lugar donde puedas quedarte mucho tiempo", dijo Lockert. "La verdad siempre te alcanza".

Marston dijo que las personas sienten mucho dolor durante esta etapa, casi como si enfrentaran una muerte.Durante esta etapa estás forzado a enfocarte en soluciones; además, por difícil que parezca, la autocompasión es crucial en este momento, según Marston.

"Con frecuencia somos muy duros con nosotros mismos, nos juzgamos y nos culpamos", señaló. "Reconoce que este es un momento verdaderamente difícil, pero no durará para siempre. Creo que ahí es donde mucha gente se pierde. Piensan: 'Perdí lo que tenía. Perdí todo o casi todo lo que conocía. Y ahora estoy en esta tierra de nadie'", agregó.

Ese proceso de pensamiento puede salirse de nuestras manos con facilidad, haciendo que cuestionemos todo lo demás en nuestro entorno. Durante esta etapa, es importante concentrarse en lo que es real y no en lo imaginado, añadió Marston. De nuevo, el apoyo externo de los amigos y la familia puede ofrecer una perspectiva realista durante los tiempos caóticos.

En algún momento del proceso transformador, tienes una revelación: una nueva idea o perspectiva fresca que te ayuda a arrancar con tu transformación. El catalizador de Lockert apareció cuando descubrió que los lectores encontraban su blog si escribían en Google frases como "Quiero suicidarme debido a mi deuda".

"Me causó una gran conmoción", dijo. "Mi abuelo se suicidó, así que nunca pude conocerlo. Es algo que le ha causado mucho dolor a mi madre y una parte de la historia de mi familia de la que no se habla. También he lidiado con mis propios problemas de depresión e intenciones suicidas, así que sé lo que es pasar por eso".

Este catalizador usualmente se da de manera orgánica."No creo que puedas forzarlo. Hay un poco de entrega implicada en este proceso", dijo Marston. "A veces toma días, meses, incluso años recuperar la claridad". Añadió que en la mayoría de los casos que estudió el catalizador surgió de manera natural conforme la persona aceptaba el caos y encontraba la fuerza para retomar la perspectiva.

"Amo la cita que escribió el académico Joseph Campbell", comentó Marston. "Dijo: 'Tenemos que dejar ir la vida que planeamos para aceptar la que nos espera'".

Con una nueva perspectiva, puedes comenzar a moverte hacia una nueva realidad, experimentando con tu sentido de identidad y tu lugar en el mundo. Para Lockert, eso significó enviar correos electrónicos a sus lectores, conocerlos en persona y convertirse en activista de la prevención del suicidio. "Escribí una carta abierta a mis lectores que decía: 'No eres tu deuda. La deuda no es una sentencia de muerte'. Inevitablemente, más gente comenzó a encontrarme si buscaba sobre suicidios y deudas", dijo Lockert.

Durante esta etapa, también puedes aprender nuevas habilidades, explorar distintas oportunidades profesionales o intentar hacer otras actividades que expandan los límites de tu anterior zona de confort y den una nueva forma a tu lugar en el mundo.

"No necesariamente podemos cambiar las circunstancias en las que nos encontramos, pero sobre lo que sí tenemos control y lo que sí podemos cambiar es nuestra actitud al respecto", dijo Marston. "Y esa es realmente la característica distintiva de la forma resiliente de pensar: cambiar nuestra forma de pensar para ver los retos como oportunidades".

Una vez que has experimentado con tu nueva identidad y realidad, alcanzas un punto en el que todo ha cambiado y tú estás a gusto con eso. "Aunque mantengamos nuestros valores centrales, la renovación implica una nueva comprensión, nuevas creencias, actitudes y —sobre todo— una nueva identidad", escriben las Marston.

El libro explica el efecto contagioso de la resiliencia transformadora, cómo va más allá de lo que experimentamos como personas y alcanza a quienes nos rodean. Idealmente, después del caos nos sentiremos motivados a contribuir a que el mundo sea menos caótico. Lockert puede dar fe de esta parte del proceso también.

"He sentido lo que es no querer despertar por la mañana. Y es aterrador", dijo. "Que se expanda tu cosmovisión y tengas ideas nuevas sobre lo que es posible puede cambiar completamente tu vida. Así fue con la mía, así que quería ayudar a otros".



miércoles, 14 de febrero de 2018

PRODUCTIVIDAD VERSUS CANTIDAD DE HORAS TRABAJADA

ECONOMÍA Y EMPRESAS CONSEJOS
Por qué trabajar más horas no lo hace más productivo
Febrero 14, 2018 




Enfocarse en lo importante y sacar partido a cada hora es fundamental para aumentar su productividad laboral

Hay claves para gestionar el tiempo y ser más productivo

Ser dueño de su tiempo le hará libre y más productivo. Aplicar este mantra en el trabajo diario es la mejor opción para lograr esa eficacia que todos los profesionales persiguen, porque no se trata de trabajar más horas, sino de hacerlo mejor. La productividad es la relación entre los resultados y el tiempo utilizado para lograrlos, y permanecer más tiempo en el puesto de trabajo no es la solución para aumentarla. Los psicólogos y los neuropsiquiatras aseguran que si existe prisa y estrés, la atención se dispersa y el rendimiento es menor. El 80% de nuestra productividad se consigue con el 20% de nuestro tiempo. El rendimiento, por tanto, está asociado a la eficiencia.

Un reciente informe de Asociación de Agencias Privadas de Empleo en España (Asempleo) concluye que aumentar el número de horas de trabajo disminuye la productividad. Uno de los ejemplos que utiliza para ratificar esta afirmación es que en los países de la Unión Europea en los que se prolonga la jornada laboral, la productividad por hora trabajada es menor.

Así Luxemburgo, Irlanda, Suecia y Holanda, donde se trabaja menos horas, son más productivos que Rumanía, Polonia y Hungría, en los que el tiempo de trabajo es más largo. Asempleo destaca que la flexibilidad laboral favorece una mejora de los resultados, pero no es el único camino.


El director de Infova ,Gonzalo Martínez de Miguel, asegura que es esencial el ejemplo de los jefes. "Si quienes dirigen alargan las jornadas de forma habitual están mandando un mensaje claro a los colaboradores. La hora de salida es un objetivo que debe ser cumplido por todo el equipo. Luego las excepciones las tratamos como tales. Si un día hay que alargar la jornada, se alarga, pero no puede ser la norma", destaca.

Para la CEO de Fluendo, Mercé Delgado, "la mejor forma de transmitir la eficiencia en una jornada laboral es trasladar los objetivos y prioridades de forma adecuada, y luego otorgar autonomía para que cada cual pueda gestionar a su vez sus propios objetivos y prioridades en línea con los de todo el equipo".

Get things done
Y como ser más productivo está ligado a lo que se consigue, la socia de Be-Up, Marta Romo, explica que "poner foco o gestionar la atención, la organización y renunciar a determinadas cosas que no aportan valor y no contribuyen a la cuenta de resultados son la clave, porque no pasaría nada si dejásemos de hacerlas". Propone la metodología GTD -Get things done- de David Allen, para ilustrar cómo ser más eficiente.

"Se basa en el principio de que hay que liberar la mente de las tareas o temas pendientes para poder ocuparla en lo que estás haciendo aquí y ahora. Funciona muy bien y tiene cada vez más adeptos, ya que toca las teclas que son fundamentales para fomentar nuestra eficacia mental, como liberarse de lo pendiente, guardar las cosas en su sitio, agrupar tareas o empezar por asuntos complicados respetando el desgaste energético de nuestro cerebro", explica.

La receta para trabajar mejor
Según la CEO de Fluendo, Mercé Delgado, la receta para trabajar mejor es una combinación de habilidades y compromiso. "Las primeras nos dan la base técnica, y el compromiso nos impulsa a buscar formas de hacer las cosas mejor. Ambos nos permiten alcanzar ese estado en el que no sólo rendimos mejor, sino que además estamos disfrutando con ello. Esto nos impulsa de nuevo a seguir mejorando en un círculo virtuoso que se realimenta", explica.


En ese sentido, la gestión por objetivos parece ser el medio más eficaz para ser más productivos.
David Monge, director general de la firma de recursos humanos Nexian, está convencido de ello.
"Trabajamos seriamente en concientizar a directivos y empleados sobre cuáles son los objetivos estratégicos de la empresa y actuar sobre ellos. A partir de ahí marcamos las metas personales para cada profesional. La experiencia demuestra que en el 95% de los casos ese enfoque es tan beneficioso para la rentabilidad de la compañía como para el desarrollo profesional de los empleados", comenta.

Por otra parte, Monge advierte de que el entorno laboral ofrece innumerables distracciones que "disfrazamos como ocupaciones, por ejemplo, buscar documentación, consultar con un compañero una duda, comprobar si hemos recibido algún email urgente. Es fundamental tomar conciencia de ellas y establecer tiempos máximos para atender esos asuntos".

La cultura
Las actitudes, experiencias, creencias y valores que las personas imprimen en la empresa conforman la cultura corporativa de una organización, algo que es muy relevante para aumentar la productividad y generar un ambiente de trabajo saludable.

Delgado menciona la cercanía mejor que la jerarquía, una estrategia clara y definida, un entorno saludable y, sobre todo, promover y valorar el aporte de todos al objetivo global como las claves de una cultura corporativa eficaz.

Monge suma a ellos otros elementos: generar un clima de comunicación abierta, "en el que los empleados se sientan valorados y respetados"; dar ejemplo, "ya sea en la forma de comunicar, con el rendimiento, esfuerzo y compromiso"; y, por último, aceptar los comentarios.

Asegura que "una empresa saludable promueve la escucha, valora los avisos de que algo no anda bien, y entiende la crítica constructiva como una señal de implicación con la compañía".

Hay que dormir la dosis obligatoria
Trabajar más horas nos hace menos eficaces y dormir poco también merma el rendimiento. Un análisis de Sodexo concluye que si los empleados no duermen las siete u ocho horas recomendadas, su concentración y poder de decisión pueden volverse deficientes, y sus reacciones más lentas. Esta es la causa principal de los errores estratégicos y el descenso en la productividad.

En la economía, el costo de la falta de sueño puede llegar a US$ 411.000 millones al año en EEUU (2,62% del PIB); US$ 138.000 millones en Japón; y US$ 60.000 millones en Alemania. Desde una perspectiva individual, un estudio realizado entre 7.000 trabajadores suscritos a planes de salud estimó el costo por trabajador en US$ 2.280; más del 50% de los 30.000 empleados entrevistados en cinco corporaciones estadounidenses dijeron que no dormían adecuadamente; en India más de una de cada cinco personas de entre 18 y 64 años se preocupan más por el cansancio que por la hipertensión o la diabetes; mientras que más de un tercio de los adultos de Reino Unido afirma que no duerme lo suficiente.

Fuente: Expansión - RIPE


lunes, 5 de febrero de 2018

EL TEST DE LAS 3 "M" : CUANDO CAMBIAR DE TRABAJO

ECONOMÍA Y EMPRESAS LABORAL
El test de las tres M para decidir cuándo cambiar de trabajo
Enero 30, 2018 



Fue elaborado por el CEO de la compañía de empleo estadounidense ZipRecruiter, Ian Siegel


Lejos de la época en la que era común hacer carrera en una empresa y escalar desde el escalafón más bajo hasta la cima, hoy en día los jóvenes buscan cambiar de trabajo con más frecuencia. Sin embargo, elegir el momento exacto para abandonar el puesto siempre es una decisión difícil.

Ian Siegel, cofundador y CEO de ZipRecruiter, compañía de empleo fundada en los Estados Unidos, elaboró el "test de las tres M", según consigna Fortune. En inglés, estas tres M son: miserable (infeliz), money (dinero), mentor.

Este consta de tres simples preguntas que todo empleado debe realizarse a sí mismo al momento de decidir si es el instante indicado para cambiar de trabajo. 

"Cambiar de trabajo puede ayudarte a escalar en la escalera corporativa o incrementar tu salario de una manera más rápida. Aunque un currículum lleno de puestos de corta duración también puede atentar con posibles empleadores que sean más cautelosos", afirmó el ejecutivo.

La primera pregunta es: ¿soy infeliz en este trabajo?
La rutina y un mal día pueden desembocar en decisiones impulsivas, pero para que esto desencadene un cambio laboral es necesario hacer un análisis más profundo, según Siegel. "Averigua si estás teniendo un mal día por casualidad o si estás atrapado en una cadena interminable de malos días. Si eres infeliz, vete. Pero antes de hacerlo, ten en cuenta si hay algo que puedas hacer al respecto para mejorar tu situación", detalló.

Segunda pregunta: ¿estoy ganando suficiente dinero?
Para Siegel no hay que fijarse en el aspecto puramente numérico, sino que hay que pensarlo considerando las necesidades diarias. "Determinar el éxito en términos de la vida cotidiana versus dinero hace mucho más fácil establecer cuánto es suficiente", explica Siegel.

Para Siegel no hay que fijarse en el aspecto puramente numérico sino que hay que pensarlo desde el lado de las necesidades diarias.

Y agrega: "En nuestra compañía hicimos una lista con el estilo de vida que queríamos. La mía era simple: cenar con mi familia todas las noches, mandar a mis hijos a una buena escuela, ejercitarme tres veces a la semana y, si todo marchaba bien, poder volar en business".

Tercera pregunta: ¿quién es mi mentor?
Por último, para el CEO de ZipRecruiter, es importante preguntarse si hay un mentor en la compañía digno de aprovechar. "Estos entrenadores no son fáciles de conseguir y no deberían abandonarse. Es más factible que un gran mentor clarifique tu camino hacia un mejor salario y mayor satisfacción laboral que un cambio impulsivo de trabajo", aseguró. En cambio, si no hay ningún nombre que surja instantáneamente, según el directivo, es hora de buscar nuevos rumbos.


Fuente: El Cronista - RIPE


COMO CONVERTIR SU ACTUAL TRABAJO EN EL EMPLEO QUE SUEÑA

ECONOMÍA Y EMPRESAS CONSEJOS
Cómo convertir su actual trabajo en el empleo que sueña
Febrero 2, 2018 



Es posible transformar su puesto, adquirir un nuevo valor y un brillo profesional que ahora no tiene.

No tiene por qué resignarse, ni vivir con la frustración que impone un trabajo que aborrece, que está por debajo de sus verdaderas capacidades o que simplemente no quiere. No es necesario que se instale en la queja o en la insatisfacción laboral. Puede convertir el trabajo que tiene en el empleo con el que sueña.

Los expertos hablan de una prueba del algodón casi infalible: si en su compañía actual lo respetan y se siente valorado; si sigue aprendiendo; y si lo que hace en su actual trabajo está alineado con el sentido de su vida, no tiene por qué irse. Es posible transformar su puesto, adquirir un nuevo valor y un brillo profesional que ahora no tiene.

Nunca es tarde para cambiar de empleo, pero tampoco lo es para conseguir el trabajo soñado, incluso dentro de la organización actual. Recuerde que los empleos se transforman y el ideal puede llegar, porque quizá hay uno que ni siquiera está inventado. Pero debe renovarse y estar preparado para hacer que eso suceda, centrándose en aquello que esté relacionado con sus fortalezas y capacidades.

Silvia Leal, mentora de la consultora española Human Age Institute, hace notar que tener un empleo que no satisface debe hacer pensar, en primer lugar, si se ha hecho algo mal durante el proceso de selección, y si se están gestionando adecuadamente las expectativas.


Juan San Andrés, consultor de RRHH y coach, cree que "las empresas deberían incluir en las descripciones de los puestos un párrafo diciendo que se espera que todo ocupante del puesto haga lo posible por mejorar la realización de sus tareas y que lo proponga a sus supervisores. Este párrafo permitirá ver más tarde quién hace cambios en sus puestos y quién se acomoda. Las organizaciones rígidas no permiten que nadie aporte novedades a su puesto, con lo que será difícil ver las cualidades de la gente más allá de lo exigido por el puesto. Si se pregunta en una entrevista de selección a los candidatos qué cambios harían en su trabajo y en su departamento actual para que fueran más eficientes, la respuesta que dan dice mucho de esos candidatos".


Por lo que se refiere a las expectativas, el desencanto profesional que le puede causar un empleo tiene que ver en ocasionas con un diseño erróneo del puesto, con una visión fuera de la realidad.

No conviene que las aspiraciones profesionales se encaminen hacia modelos ideales de empresas: no todas las organizaciones felices que se vanaglorian de serlo son el paraíso laboral que prometen.


Un primer antídoto contra la frustración que supone un trabajo que no satisface es plantearse si la profesión escogida tiene futuro o va a desaparecer; si el mercado va a necesitar los mismos profesionales; o si se es bueno de verdad en esa actividad concreta.

San Andrés añade: "Somos directores generales de nuestros puestos, sean cuales sean. Eso permite pensar en el trabajo 'a lo grande'".

Ovidio Peñalver, socio director de Isavia Consultores (España), considera que es posible cambiar el trabajo que tenemos y transformarlo en una actividad que nos brinde felicidad laboral: "Si tiene clara su misión o su pasión, puede cambiar su actitud en el puesto que ocupa".

Para ello cree que "lo mejor es enfocarse hacia lo positivo que puede tener un trabajo. Nuestra empresa tiene un nombre, y quizá pertenecer a ella puede influir positivamente en nuestra reputación. Nos da currículo, y quizá sea bueno aguantar, porque va bien para ello. Además, es posible que hayamos conseguido ciertas condiciones laborales, como un horario flexible, teletrabajo, o posibilidades de formación".

Silvia Leal recuerda que "en un momento dado, podemos tener un trabajo que creemos que nunca cambiaremos. Pero podemos conseguir que las cosas se transformen si varía nuestra manera de percibirlas. Cuando no hay salida, uno se prepara para otra cosa, pero también puede disfrutar de los pequeños detalles: de una conversación con un cliente, de sacar tiempo para estudiar. Puede acogerse a ciertos momentos que hacen que, al final del día, todo le haya merecido la pena. Es necesario hacer un ejercicio inteligente de nuestros objetivos diarios".

Pilar Jericó, presidenta de la consultora española Be-Up, también insiste en la actitud: "El reto puede ser crear un buen ambiente de trabajo, o centrarse en pequeños desafíos. Usted marca las reglas y los retos. Hay que tener una actitud proactiva; participar en programas de mejores prácticas, pedir ayuda a otros departamentos. La actitud es la clave. Hay que encontrar la parte positiva y tratar de reinventar el trabajo cada día. Es necesario moverse y crear nuevas fronteras. Las fronteras son cada vez más líquidas, sobre todo las de las funciones".

Para "mejorar" en el puesto, Juan San Andrés recomienda pensar en cuál es su finalidad última (dejar satisfecho al cliente, obtener información, que no se pare la máquina del siguiente paso de fabricación, dar cierta calidad).

Peñalver sugiere que quizá ese trabajo que se tiene ahora y que no satisface sea algo transitorio o instrumental que servirá para llegar a la actividad que realmente desee desarrollar. Silvia Leal se muestra convencida de que se puede "ser más influyentes o importantes dentro de la organización en la que trabajamos", pero para eso se debe dejar claro al entorno que hace bien un trabajo.


Las bases para un cambio definitivo

  • El trabajo perfecto no existe, pero es posible ser feliz en su vida profesional si se reinventa y se dota de valor cada día a un puesto, incluso aunque no le guste.
  • Recuerde que no es insustituible, pero sí singular, por lo que debe demostrar qué diferencia aporta, cuál es su singularidad profesional.
  • Lo que suele motivar en un empleo son las nuevas oportunidades de trabajo y el hecho de poder participar en proyectos innovadores, tener nuevas responsabilidades y que se enriquezca su actividad habitual. Lo que más se aprecia son las recompensas intrínsecas, que son las que se da a usted mismos, del tipo "siento que estoy aprendiendo"; "formo parte de un grupo exclusivo"; "soy útil en la organización", o "me siento reconocido".
  • El cambio puede estar en convertirse en emprendedor interno dentro de su organización. Para eso hace falta un caldo de cultivo que favorezca la transformación y que sea receptivo a una cierta 'mentalidad start up' que cambia muchas empresas.
  • Su organización debe estar dispuesta a aprovechar el talento interno para que se puedan poner en marcha ideas de negocio sin abandonar la compañía.
  • Debe estar a la vanguardia de las tendencias (analizando las profesiones emergentes y los pronósticos del mercado); saber lo que quiere e imaginar su vida con 50 años cuando tiene 20; y reflexionar acerca de cuál será su futuro laboral.


Fuente: Expansión - RIPE

lunes, 29 de enero de 2018

APROVECHAR EL CAMBIO DIGITAL EN BENEFICIO DEL NEGOCIO

LA FORMA EN QUE LAS EMPRESAS USUALMENTE GUARDAN Y PROCESAN SUS DATOS PUEDE RESULTAR MUY VULNERABLE Y POCO REDITUABLE

Aprovechar el cambio digital en beneficio del negocio
Con la disrupción digital impulsando los cambios, las empresas uruguayas se ven desafiadas a transformar su negocio. Las nuevas tecnologías crean nuevos mercados y estos a su vez, nuevos competidores.
   
LUIS CUSTODIO
Lunes, 29 Enero 2018



"El uso inteligente de datos es uno de los componentes fundamentales de esta revolución", subraya Italo Elola, Gerente del área de asesoramiento de la consultora KPMG, especializado en técnicas de visual analytics. Para el experto, es el momento para que las empresas que no lo han hecho comiencen a ensayar las mejores formas de explotar el valor de montañas de datos que generan y mejorar de esa forma sus estrategias, pero también la utilización eficiente de la mano de obra. A continuación, un resumen de la entrevista.

—El manejo de volúmenes de datos cada vez más importantes significa un desafío para las empresas ¿en qué medida se ha asumido ese tema en Uruguay?

—Lo que se ha notado es un mayor interés en incorporar herramientas de big data y visualización, donde aumentó la oferta de soluciones tecnológicas de bajo costo inicial, lo que impulsa a explorarlas cada vez con más frecuencia.

—Es el momento en que las empresas deben familiarizarse con conceptos como inteligencia analítica o data analytics…

—Para KPMG, la práctica de Data & Analytics abarca el conjunto de procesos y tecnologías para el análisis y transformación de datos en valor. Este marco tan amplio puede implicar desde la definición de la estrategia —para qué quiero hacerlo, por qué lo quiero hacer, y en base a qué información lo voy a hacer— hasta su implementación y finalmente llevarlo a un punto final que es la visualización de la información en un formato que sea fácil de interpretar, mediante gráficas, tendencias o curvas, y no montañas de datos que se deban procesar. A veces es muy fácil tentarse en asociar la inteligencia analítica solo con el final del camino, que es la visualización. Ese es el punto sobre el que, desde nuestro rol, intentamos hacer entender a las organizaciones que para que el final de la historia haga sentido y aporte valor, hay un recorrido previo que va hasta el punto donde se ingresan los datos. Hay que ser cuidadoso acerca de qué tipo de datos se ingresan, cómo se los guarda, en qué formato, qué cuidado se le tiene, porque si la información de origen no es la adecuada, los resultados tendrán problemas y las decisiones que se tomen en base a ellos no serán las mejores.

—¿Debido a un error a la hora de procesar datos?

—Quizá todo el procesamiento fue el correcto, pero si el número original no era bueno, habrá errores. Y ese es todo un desafío para las empresas locales. Estar dispuestos a invertir en calidad de datos. Revisar qué calidad tienen los datos de que disponen y qué hacer para mejorarlos. Siempre tienen interés en ir al tablero de información de donde pueden obtener la información procesada, pero sin dedicarle un tiempo balanceado en saber qué tienen, cuánto es mejorable y después sí, analizar el resultado. Eso es necesario que las empresas lo vayan incorporando.

—¿La forma en que las empresas guardan la información es una debilidad?

—Si, lo es, y además es típica de países como los nuestros donde hay un alto número de empresas intensivas en el uso de software que fue desarrollado internamente, que resolvieron por esa vía problemas de negocio que fueron importantes en un momento, pero donde quizás no tuvieron en cuenta restricciones para el ingreso de los datos. En otras latitudes esos problemas no son tan frecuentes, porque el uso de paquetes pre construidos basados en estándares globales es más habitual, y ese tipo de precauciones ya están previstas.

—En esta nueva normalidad donde la incertidumbre es el día a día, es probable también que haya metas muy difíciles de visualizar en materia tecnológica…

—Ese es un enorme desafío. Pero tenemos la ventaja de mirar a otros lugares del mundo donde, empresas de las mismas áreas que las nuestras, ya han pasado por desafíos de este tipo y se pueden ver casos de éxito y de trabajo. Hay que estar mirando no solo cuál es la empresa local y qué está pasando en el mundo, observar qué hacen otras empresas que hoy no entran en nuestro mercado pero se están empezando a mover. Eso permitirá anticiparse.

—¿Las empresas tienen en claro qué pasa alrededor y qué quieren o necesitan medir?

—Es usual encontrar situaciones donde las empresas nos cuentan sus métricas y que siempre se ha hecho así, por lo que sienten que deben seguir haciéndolo. Entonces, buscan mejorar lo existente, no redefinirlo. Pero deberían replantearse si la información que están elaborando es la que deberían tener para su negocio. A veces se hace foco en un aspecto puntual, que mejora la mirada que tengo hoy sobre determinado proceso o área de la organización, pero falta la mirada más disruptiva e integral que ponga a esa empresa en mejores condiciones para la carrera que ya está lanzada.

La digitalización nos pone sobre la mesa día a día una enorme cantidad de datos, que pueden ser determinantes para que una actividad económica se pueda desarrollar con éxito o no…

—Se habla mucho de que hay un gran volumen de datos sobre una determinada área de negocio, o de una rama de actividad, etc. Son precisamente eso, datos. La irrupción de nuevas tecnologías nos está permitiendo hoy facilitar lo que siempre tuvimos que hacer: transformar esos datos en información, y luego en valor. De esa forma resulta más rápido y fácil ver una tendencia, un problema, la necesidad de un cambio, confirmar una estrategia de negocio, etc. Esos procesos en países como EE.UU. ya se automatizaron, tanto que la explicación primaria sobre por qué se está dando determinada tendencia, también tiende a ser automatizada. Por acá, en general, todavía estamos tratando de que nuestra analítica nos ayude a encontrar la tendencia.

—¿En qué grado estamos acompañando esa transformación del negocio que ocurre en todo el mundo?

—En el mundo desarrollado se le está exigiendo cada vez más a la inteligencia artificial para que las conclusiones sobre un problema o la explicación de una tendencia ya las entregue ese sistema robotizado. Por tanto, el trabajo del analista convencional va a cambiar. Y allí está otro de los puntos en que se debe poner mucha atención: ¿cómo impacta en la actividad diaria del personal que se incorporen herramientas analíticas de datos? Las horas que determinados recursos humanos dedicaban a esas tareas quedarán libres, y ahí las empresas deben pensar cómo reconvertir el personal, cómo hacer para que la tecnología "apalanque" a ese recurso humano y no que lo reemplace. Es un problema tangible y no solo de unas pocas empresas.

La tecnología irá eliminando empleos, pero al mismo tiempo generará otras necesidades, otros roles, otras oportunidades de interactuar con ella. Hay sectores de tareas más repetitivas que están más expuestos, y en otros casos surgen nuevas oportunidades. La robótica va teniendo un gran impacto en el mundo, en segundo lugar el uso de inteligencia artificial, que elimina también algunos procesos de análisis más sofisticados, y en tercer lugar viene la analítica de datos. Por todo eso, la implementación de un proceso de analítica de datos, basado en nuevas tecnologías debe ir acompañado de una planificación y una toma de decisiones bien estudiada. Esas decisiones no deben ser tomadas solamente en consulta con quienes saben de sistemas, sino que necesitan también de la opinión del área financiera y de recursos humanos, entre otros.

—¿El desafío en el plano local es el rezago?

—Es relativo el rezago. Un reciente encuentro de trabajo en Brasil con expertos locales y también referentes de estas temáticas de Reino Unido y Estados Unidos nos permitió intercambiar sobre las tendencias globales en digitalización, robótica y analítica de datos. Respecto a EE.UU. y Europa sí existe un rezago, que tiene mucho que ver con temas de escala, pero cuando lo comparamos con la región, incluso con Brasil, la adopción de estas tecnologías no está tan atrasada. La presencia de tecnologías cada vez más accesibles a menores precios hace que los empresarios empiecen a animarse a probar.

La tendencia es al uso del software como un servicio, donde se asume un costo mensual y no hay barreras de entrada tan altas como eran los costos que antes debían pagarse para acceder a una herramienta de esa naturaleza. Son servicios que están en la nube que pueden usar desde distintas plataformas con una gran disponibilidad de información. Eso acorta bastante las diferencias entre mercados más grandes y pequeños.

En Uruguay todavía estamos en la etapa de "observar qué pasa.

—¿Qué avance observan en el país sobre la internalización de los cambios?

—Hay un interés manifiesto de las empresas por aumentar su digitalización, explorar soluciones de analítica de datos y hacerlo en el marco de una robotización de los procesos. Pero también hay limitantes.

Hay estudios a nivel global, por ejemplo en el área de finanzas, donde se tiene la expectativa de una reducción del 70% de la plantilla (de esa área) en los próximos diez años. La preocupación de los gerentes financieros que respondieron una encuesta global de KPMG sobre este punto no era si esa reducción sería de uno u otro porcentaje, sino cómo lograban gestionar ese cambio para que el personal pueda convivir con la tecnología modificando el perfil de su trabajo para que todos puedan obtener un resultado favorable. El concepto es, "esto ya se vino y hay que actuar en consecuencia".

Acá estamos todavía en una etapa de "vamos a ver cómo viene, de qué manera nos afecta", y de esa forma van explorando qué herramientas utilizar. Estamos en pasos previos y considerando de qué forma se van a dar los cambios, atentos a lo que hacen los demás. Los temas de escala de nuestras empresas también juegan. Muchas veces ya están en un punto donde se trabaja al límite del personal requerido y los márgenes de ahorro parecerían ser menores. De todos modos, no es menor notar qué diferente es el enfoque en el país con lo que ocurre en otras latitudes.




miércoles, 27 de diciembre de 2017

INDIA SE CONVERTIRÁ EN 5ta ECONOMIA MUNDIAL EN 2018

India se convertirá en la quinta economía del mundo en 2018, superando al Reino Unido y Francia
Así lo asegura un informe del Centre for Economics and Business Research. De acuerdo con el mismo pronóstico, para el 2032 el país asiático se ubicará en el tercer lugar
26 de diciembre de 2017




India asuperará a Reino Unido y Francia y se convertirá en la quinta mayor economía del planeta el año próximo, según un informe publicado este martes.

El país asiático, situado actualmente en séptima posición, accederá al quinto puesto en 2018 y saltará al tercero hacia 2032, según el Centre for Economics and Business Research (CEBR), una consultora con sede en Londres.

"A pesar de los contratiempos temporales (…) la economía de India alcanzó las de Reino Unido y Francia, y en 2018 habrá superado a ambas para convertirse en la quinta economía más grande" del mundo, dijo el vicepresidente del CEBR Douglas McWilliams.

La economía india se desplomó el 5,7% en el segundo trimestre del año, pero se recuperó ligeramente, hasta un 6,3%, en el tercero.

Aun así, las cifras fueron una buena noticia para primer ministro indio, Narendra Modi, cuyas dos decisiones políticas más importantes del año pasado fueron ampliamente acusadas de provocar una depresión que redujo el crecimiento a su ritmo más lento en tres años.

India era la economía principal de más rápido crecimiento del mundo a fines de 2016, con un crecimiento del PIB de 7%.

Pero la repentina prohibición, en noviembre pasado, de los dos billetes (en rupias) más valiosos de la India en ese momento —que representaban el 86% del efectivo del país— golpeó a la industria y detuvo la actividad en algunos sectores de la economía.

La energía barata y la revolución digital serán los principales motores económicos a nivel mundial, según el informe. El crecimiento mundial estará dominado por las economías asiáticas, en particular India, China y Japón.

De acuerdo con el mismo informe, China superará a Estados Unidos como mayor economía mundial en 2030.

Con información de AFP


martes, 26 de diciembre de 2017

4 CLAVES PARA ENTENDER LA NUEVA LEY INTEGRAL CONTRA LAVADO DE ACTIVOS

¿Qué regula la nueva ley integral contra el lavado de activos? Cuatro claves para entenderla
Diciembre 26, 2017 



La norma, aprobada por el Parlamento, obliga a abogados y contadores a reportar operaciones sospechosas
A. Sartorotti
El pasado miércoles 20 de diciembre, la Cámara de Diputados dio sanción definitiva a la ley integral de lucha contra el lavado de activos, un proyecto que busca adecuarse a los estándares internacionales.

El proyecto, ingresado en el Parlamento en noviembre de 2016, tiene entre sus objetivos poner orden la legislación nacional de cara a la evaluación que realizará en 2019 el Grupo Acción Financiera Internacional (GAFI).

Si bien el texto -considerado por el oficialismo y la oposición como un "asunto de Estado"- fue aprobado en general por todos los partidos, algunos artículos no recibieron el visto bueno de los legisladores de oposición, por entender que ataca el secreto profesional y viola normas consagradas en la Constitución.

Las claves

Independencia institucional
En primer lugar, la nueva ley nuclea en un solo texto las normas relativas al lavado de activos, hoy dispersas en decenas de leyes, decretos y rendiciones de cuentas.

La lucha contra el lavado de activos se añadió a la legislación nacional durante la dictadura militar y desde entonces quedó asociada con la persecución del narcotráfico. Bajo el entendido que el lavado de activos no se restringe a esa actividad, la nueva ley establece un nuevo organigrama para su combate.

A tales efectos, se crea una Comisión Coordinadora contra el Lavado de Activos, dentro de la órbita de la Secretaría Nacional Antilavado, dependiente de Presidencia.

Sujetos obligados
La ley integral amplía la nómina de sujetos obligados a reportar actividades sospechosas de lavado de activos.

Además de todas las personas físicas o jurídicas que estén bajo el control del Banco Central (es decir, los agentes del sector financiero), la ley obliga a casinos, inmobiliarias, rematadores, asociaciones civiles, fundaciones, partidos políticos y otras organizaciones sin fines de lucro a "informar las transacciones, realizadas o no, que en los usos y costumbres de la respectiva actividad resulten inusuales, se presenten sin justificación económica o legal evidente o se planteen con una complejidad inusitada o injustificada".

Pero el punto más polémico de esta modificación, y motivo de diferencias entre el oficialismo y la oposición, es la inclusión de los escribanos, abogados y contadores entre los sujetos obligados.

Para las primeras dos profesiones, la obligación se restringe a una serie de actividades a cuenta de sus clientes, entre las que se encuentran la administración de dinero, de cuentas bancarias, la creación y operación de personas jurídicas o fideicomisos y la compraventa de establecimientos comerciales.

En el caso de los contadores, la ley es aún más exigente. Además de las actividades comprendidas para abogados y escribanos, los contadores públicos que actúen en calidad de independientes deberán reportar operaciones sospechosas que surjan de la confección de informes de revisión limitada o de informes de auditorías.

En todos los casos, los profesionales no estarán obligados a reportar las operaciones que surjan de prácticas de "asesoramiento", ni la información que se obtenga en el marco del ejercicio del derecho de defensa, o en aras de verificar el estatus legal de un cliente.

Los reportes deberán hacerse ante la Unidad de Información y Análisis Financiero del Banco Central, so pena de percibir multas de entre 1.000 UI a 20 millones UI.

Delitos precedentes y autonomía del delito
Hasta ahora el delito de lavado de activos, en la legislación uruguaya, estaba atado a un delito precedente, a partir del cual se obtenía indebidamente la riqueza que luego habría de ocultarse en su ingreso al circuito legal.

La nueva ley, en cambio, lo declara un crimen "autónomo" y, como tal, podrá ser tipificado sin que exista un procesamiento previo por las actividades delictivas, "alcanzando con la existencia de elementos de convicción suficientes para su configuración".

Más allá de esa autonomía, la ley establece una serie de delitos precedentes a los que se vincula el crimen de lavado de activos.

Entre ellos, se destacan el terrorismo, el tráfico de armas, el contrabando (por una suma superior a 200.000 unidades indexadas), la extorsión, el secuestro y los delitos contra la administración pública.

Además, la ley agrega como precedente el delito de defraudación tributaria, cuando el monto supere determinado umbral. En el primer año de vigencia de la ley, ese mínimo será de 2.500.000 unidades indexadas, pero bajará a 1 millón UI a partir del 1° de enero de 2019.

Eso implica, a su vez, que los profesionales que constaten elementos propios de defraudación deberán reportarlo a las autoridades.

Paraísos fiscales
Entre las prohibiciones, se establece que los cargos políticos no podrán ser accionistas, beneficiarios finales, ni tener ningún tipo de vinculación con sociedades comerciales con domicilio en paraísos fiscales, mientras desempeñen dichos cargos.

En esa disposición están comprendidos el presidente, vicepresidente, senadores y diputados, ministros y secretarios de Estado, directores generales de las secretarías, los directores de entes autónomos, servicios descentralizados y personas públicas no estatales, así como cualquier otro cargo político y de particular confianza.