lunes, 5 de junio de 2017

OCDE: OPORTUNIDAD PARA URUGUAY Y EL MERCOSUR

OPINIÓN CONSULTOR TRIBUTARIO/ CARLOS LOAIZA
La OCDE: Una oportunidad para Uruguay y para el Mercosur
Por Carlos Loaiza


La organización representa cerca del 80% del PIB y del 70% del comercio mundiales

En abril pasado el ministro de Economía, Nicolás Dujovne, presentó en París el "Plan de Acción Argentina & OCDE 2016-2017", un serio reflejo del decidido propósito del gobierno de Mauricio Macri de que la Argentina ingrese a esta organización como miembro.

Uruguay supo conocer el peor rostro de la organización en abril del 2009, cuando ésta lo incluyó en la lista negra de naciones que no adherían a su estándar de intercambio de información con fines tributarios. Sin perjuicio de ello, desde ese mismo momento hemos sostenido que el ingreso a la OCDE era una excelente idea para Uruguay,[1] como lo es para la Argentina y todos los demás países que se lo están proponiendo, y así lo acabamos de reiterar en un trabajo académico impulsado por Pharos, el Think Tank de la Academia Nacional de Economía del Uruguay, de reciente publicación.[2]

¿Por qué? Pues porque la OCDE representa hoy cerca del 80% del PIB y del 70% del comercio mundiales, y ha emergido como la herramienta técnica de la que se vale el G20 para legitimar el diseño de la arquitectura política, económica y social en aspectos clave. De hecho, la OCDE ya advertido en dos estudios multidimensionales cuáles son los aspectos esenciales a reformar en el Uruguay, coincidentes con lo que la mayor parte de los analistas identifican como obstáculos para un desarrollo sostenible (educación, infraestructura, buen gobierno de empresas públicas, entre otras.

Aunque la OCDE tiene algo todavía más importante que la representatividad y potencia técnica: su método eficaz para hacer que las cosas sucedan (enforceability), basado en la transparencia estadística, comparación (benchmarking) y permanente presión de los pares (peer pressure). Esto fue esencial en las profundas reformas que realizó Chile en su proceso de incorporación, y en el giro de Uruguay en el ámbito tributario, que los argentinos bien conocen.

En nuestra investigación para Pharos se evidenció que la OCDE trae otras ventajas cuantificables para sus miembros:[3] aquellos países que ingresaron últimamente, o están avanzados en ello, han reducido sus barreras operativas a la productividad en cerca de un 15% y las barreras institucionales en un 10%, mientras que países comparables que no iniciaron el proceso, como la Argentina, redujeron sus barreras en tan solo un 6% en promedio, particularmente por la debilidad institucional. Además, según el resultado de la investigación, ingresar a la OCDE hace más atractivo al país para captar inversión y mejora la calificación internacional de la deuda pública.

Claro que querer entrar en la OCDE no es lo mismo que lograrlo. Se ingresa siempre por invitación, luego de un arduo proceso de reformas que suele tomar años. Los únicos miembros latinoamericanos son hoy México y Chile, pero Colombia inició su proceso en 2013 y Costa Rica en 2015. Perú se ha embarcado en una crompometida campaña y, según ha trascendido, Brasil, aunque sumido en una grave crisis política, está procurando aprovechar su actual estatus privilegiado –enhanced engagement–, para seguir un fast-track hacia la membresía.

Parece ser que luego de tantos años, aquella peregrina tesis de no demonizar a una institución que nos imponía mucha presión y aprovechar dicha presión en nuestro favor, que sostuve respecto de Uruguay en 2009 tomando como modelo a Chile, se ha visto confirmada por el creciente interés de muchas democracias liberales de nuestro continente. Este hecho no es trivial, pues pese a que la OCDE no pretende ampliar indefinidamente el club, existe a mi juicio una oportunidad única de presentar una candidatura como región, con la Argentina y el Brasil, consistente con las negociaciones de un Acuerdo Comercial crucial entre MERCOSUR y la UE, para el que según se supo, existe voluntad política. La región supone un significant player atractivo para la OCDE en su intento de aumentar representatividad, y es para este MERCOSUR desorientado una gran oportunidad de resignificar su sentido y ganar institucionalidad.

Para ser exitosos, habrá antes que nada tomar en cuenta el grado de consenso social que existe en nuestro país. Según la investigación que llevamos a cabo, no existe un rechazo explícito a que Uruguay ingrese a la OCDE por parte de los actores más relevantes de nuestra sociedad, pero existen matices, y mientras los formadores de opinión y políticos lo ven más claridad, empresarios y sindicalistas oponen más reparos. Es esencial comunicar con precisión y profundidad los beneficios de ser parte de la organización.

También habrá que estar muy atento al evidente desafíos que impone la inestabilidad política de Brasil, y la incertidumbre que pesa sobre la propia OCDE, a partir de la nueva política exterior de su principal contribuyente, Estados Unidos. Pero soy de los que creen que individuos y países deben aspirar siempre a la excelencia y medirse con los mejores. Y quienes producimos pensamiento, tenemos el deber de alentarlo y fundamentarlo, aunque parezca ilusorio, como supo hacer un preclaro Ortega y Gasset al proponer, cuando resultaba aún inconcebible, una España más europea.[4]

Uruguay, además, ya ha cumplido muchas de las exigencias de la OCDE en una materia concreta, la más urticante para muchos, las normas de índole tributaria, y no muestra grandes avances en otras de gran importancia como educación y buen gobierno de empresas públicas. Esto lleva a una situación que puede penalizarnos, por haber cumplido con una parte importante de las invectivas de la organización y no por ello estar más cerca de ser miembro pleno, con los beneficios antes señalados. Si bien debe reconocerse que sí se ha existido un acercamiento, particularmente desde que formamos parte de su Centro de Desarrollo, la opinión de expertos es concluyente en el sentido de que ello no es suficiente y que países que se han propuesto seriamente ingresar a la OCDE han debido hacer campañas explícitas en lo interno y externo, como fue el caso de Colombia, Costa Rica, y ahora mismo de Perú, la Argentina y probablemente Brasil. Debemos acercarnos a nuestros vecinos del MERCOSUR y coordinar una estrategia regional, que revitalizaría un MERCOSUR que languidece y generaría un atractivo especial para la OCDE, al presentar una región significativa. De lo contrario, corremos el riesgo de que nuevamente perdamos una gran oportunidad.


Hoja de ruta hacia la OCDE

Por Ignacio Munyo

El camino de ingreso a la OCDE es largo. Más allá de acercamientos, visiones comunes, cooperación, intercambio de información y expresiones de voluntad, es necesario cumplir con una hoja de ruta. El país candidato se tiene que comprometer a avanzar en las áreas en las que se encuentra rezagado con respecto a los estándares mínimos de la OCDE.

En un reciente trabajo que hicimos para Pharos, analizamos las hojas de ruta acordadas por cada uno de los países que ingresaron a la OCDE desde 2010 (Chile, Israel, Letonia, Eslovenia y Estonia), y los que están en proceso para ingresar (Colombia y Costa Rica). Con esta información y la situación actual de nuestro país en las distintas áreas comprendidas por los comités de la OCDE, a continuación esbozo lo que probablemente sucedería en el proceso de ingreso como miembro pleno.

Con el Comité de Asuntos Fiscales ya hicimos los deberes. En materia tributaria estamos más que alineados con lo que exige la OCDE.

Con el Comité de Inversiones no habría mayores inconvenientes. Uruguay cumple con las prácticas recomendadas de no discriminación, seguridad jurídica y apertura a los movimientos internacionales de capitales. Lo mismo sucedería, probablemente, con el Grupo de Trabajo sobre Corrupción en Transacciones de Negocios Internacionales.

El Comité de Mercados Financieros no tendría inconveniente en ponernos el tic. Tal como se exige, tenemos una economía de mercado suficientemente abierta con un sistema financiero sólido y transparente. También lograríamos un rápido tic del Comité de Seguros y Pensiones Privadas que vela por un sistema sólido y por proteger los derechos de sus miembros y beneficiarios.

Nos iría bien con el Comité de Desarrollo Económico. Tenemos una política macroeconómica robusta y un sistema financiero sólido, incluso en casos de shocks económicos. Es muy probable que nos dieran el visto bueno el Comité de Agricultura y el Comité de Pesca que velan por prácticas sustentables.

No creo que tuviésemos inconvenientes con el Comité de Política Científica y Tecnológica que analiza las políticas y buenas prácticas referentes al acceso, uso y gestión de datos para la investigación, así como la voluntad de promover cooperación tecnológica internacional. Tampoco nos traería dolores de cabeza el Comité de Política de Economía Digital, que vela por la protección de los datos personales de los individuos y la cooperación para la ejecución de las leyes de privacidad; ni el Comité de Política del Consumidor, que analiza los iniciativos que fomenten el conocimiento de los derechos y obligaciones de los consumidores.

Con el Comité de Prácticas de Gobierno también aprobaríamos. Tenemos la integridad del sector público requerida: estructura sólida de gobierno, separación de poderes y un sistema judicial creíble. Por más que sean mejorables, tenemos indicadores de desempeño del gobierno. Tendríamos un tirón de orejas en la materia de disciplina fiscal y asignación eficiente de los recursos públicos.

No habría problemas con el Comité de Políticas Regulatorias que busca la coherencia en las instituciones y procesos para asegurar una política sólida de desarrollo. Ídem con el Comité de Política de Desarrollo Territorial, que mira el grado de desarrollo regional de estrategias que fomenten la competitividad.

El Comité de Salud se preocuparía por la sustentabilidad financiera del Fonasa, pero no dejaría de darnos la tranquilidad de que tenemos un sistema de salud que provee servicios seguros a todos los grupos sociales.

No podría aventurar si el Comité de Empleo y Asuntos Laborales y Sociales se metería con la baja flexibilidad del mercado de trabajo, aunque seguro se quedaría conforme con el sistema de protección social existente.

El Comité de Comercio analizaría el grado de protección de los derechos de propiedad intelectual y no sabría hasta dónde podría llegar. También habrá que ver cuán alineados estamos con el Comité de Política Medioambiental y Comité de Químicos. Desde ya que cualquier ajuste para mejorar el uso eficiente y seguro de los recursos naturales y productos químicos, y reflejar el costo social de su uso, desperdicios y contaminación, es bienvenido.

Bienvenida sea cualquier mejora que nos imponga el Comité de Estadísticas para mejorar la calidad de los datos con metodologías y disponibilidad comparable con países de la OCDE. Lo mismo se aplica para la interacción con el Comité de Competencia, que busca asegurar aplicación de leyes de competencia, identificar y revisar políticas públicas cuyos objetivos pueden ser alcanzados con menos efectos anticompetitivos, que tal vez nos fuerce a ajustar nuestra institucionalidad en la materia.

Las exigencias más profundas llegarían con el Comité de Política Educativa que busca asegurar la calidad y eficacia de la educación. Para ello propone usar incentivos e información para guiar el desarrollo de habilidades, mejorar los resultados académicos y promover la equidad de las oportunidades educativas.

También llegarían exigencias relevantes desde el Comité de Gobierno Corporativo, en lo que tiene que ver con las empresas propiedad del Estado. Con certeza nos pedirían cumplir una serie de buenas prácticas de gobierno corporativo de las empresas del Estado y sobre las cuales es difícil no estar de acuerdo.

Si el ingreso a la OCDE tan solo nos forzara a avanzar de la mano de estos dos últimos comités en los que estamos más rezagados, sin duda que el proceso sería una gran inversión para el país.

[1] "Ser o no ser: Uruguay y los estándares OCDE" y "Ángeles y Demonios", en El Observador de Montevideo, 19/04/09 y 12/11/09.

[2] "Uruguay miembro de la OCDE: Un camino al desarrollo", Montevideo, 2016.

[3] "Uruguay miembro...", cit. p. 57 y ss, en capítulo preparado por el Ec. Ignacio Munyo.

[4] En Viajes y Países, Revista de Occidente, Madrid, 1959, p. 9 y ss.




UNA OPORTUNIDAD CON BENEFICIOS: MEMBRESÍA DE LA OCDE

UNA OPORTUNIDAD CON BENEFICIOS
Membresía de la OCDE y sus consecuencias positivas



A la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) se la conoció "en 2009 como un organismo frío que ponía reglas", cuando Uruguay fue incluido en una lista (primero negra y luego gris) de países que incumplían con los estándares tributarios globales. Pero pasaron los años y dado el acercamiento que el país ha tenido con el organismo, se plantea la posibilidad de iniciar el proceso para recibir una membresía de la OCDE, un hecho que "tendría consecuencias positivas" según un trabajo académico presentado recientemente.

"La intimidad con este centro de creación de pensamiento crítico y políticas públicas (la OCDE) puede traer beneficios concretos en materia de buenas prácticas, economía y mejora reputacional internacional. Las reformas imprescindibles en nuestro país, que no son normalmente populares para el pensamiento conservador, y que la propia OCDE identificó en su análisis multidimensional —educación, integración e infraestructura principalmente—, pueden llevarse a cabo con mayor eficacia dentro del marco de un proceso como el del ingreso a la OCDE, por presuponer éste una homologación y fiabilidad de la información, benchmarkings (proceso de toma de referencia de los mejores aspectos de otros para adaptarlos a la realidad propia) con países más desarrollados, y estar dotado de un grado de coerción o enforceability que ha dado sobradas muestras de ser efectivo, a través del sistema del peer review y peer pressure, o presión por los pares", analiza el libro "Uruguay miembro de la OCDE: un camino al desarrollo" (ver aparte).

También concluye que "el proceso de ingreso a la OCDE puede traer consigo externalidades positivas en política interna para Uruguay, al fomentar la unión nacional en torno a un proyecto común, y al servir como legitimación técnico-política para que un gobierno sea capaz de emprender las reformas imprescindibles para hacer a nuestro país competitivo y moderno en el mundo de hoy".

El análisis incluye una sección que analiza los efectos concretos y palpables que trajo en otros países tanto el proceso hacia la membrecía como su concreción. "Los países que han ingresado recientemente a la OCDE presentan datos en línea con una reducción continua de las barreras para el desarrollo. En varios casos, la reducción es mayor a la observada en el mismo lapso en países comparables que no iniciaron el proceso de ingreso a la OCDE. En materia de manejo macroeconómico, por otra parte, también se observan ganancias", señala el libro.

Además, se realizó un trabajo de campo para conocer la opinión de la sociedad uruguaya sobre la OCDE, en el entendido que el camino hacia la membresía debe ser acompañado y respaldado por un consenso social. Se consultó a políticos, empresarios, sindicalistas y formadores de opinión.

La conclusión en este último punto fue que "no hay un rechazo explícito al ingreso de Uruguay a la OCDE" aunque existen matices entre los diferentes grupos: mientras los políticos y los formadores de opinión dan "relevancia" a la membrecía y "coinciden en riesgos y beneficios", los empresarios y sindicalistas "están bastante más alejados del tema" y se muestran "más en alerta sobre los riesgos del proceso".

Mesa redonda.
El libro fue presentado el miércoles pasado con una mesa de expertos que analizó su contenido y las ventajas de sumarse a la OCDE, de la que formaron parte el economista Gabriel Oddone de CPA Ferrere, el diplomático Agustín Espinosa (catedrático de Relaciones Internacionales e Integración en la ORT) y Christian Daude, un uruguayo que trabajó en la oficina de la Economista Jefe de OCDE y ahora es director de Investigaciones Socioeconómicas de CAF.

"Mi respuesta es sí a la OCDE", dijo Oddone. "Me permite relacionarme con países que como soy chico no tengo tanto contacto comercial", justificó. Contó que colegas de Chile —que ingresó en 2010— le decían "que no les trajo gran cosa, pero les dio capacidad de negociación para hacer reformas" con el argumento de que eran pedidas por el organismo.

Espinosa planteó que Uruguay viene realizando "un acercamiento progresivo y selectivo a la OCDE" que consideró "la estrategia correcta hasta lograr un consenso a nivel país", lo que subrayó no se alcanza por decisión del Poder Ejecutivo sino incorporando a toda la sociedad al debate.

Mientras que Daude indicó que la membrecía de la OCDE "es como una ISO 9001, un certificado de políticas públicas de cierta calidad". A su vez, aclaró que el organismo "jamás le exigirá a Uruguay hacer tal reforma educativa o invertir tanto en infraestructura", y consideró que el país ya realizó buena parte de las transformaciones necesarias para alinearse a los estándares OCDE. "¿Es imposible? No. ¿Es difícil? Sí", sentenció acerca de la posibilidad que Uruguay logre ser miembro.

Acercarse a Argentina y presentarse como bloque
"Uruguay perdió una oportunidad única en el pasado reciente" de empezar el proceso hacia la membresía de la OCDE, cuando "comenzó a acercarse a la organización por el proceso de adecuación tributaria", sostiene el libro académico.

Actualmente, hay representantes del gobierno uruguayo en el Comité de Asuntos Fiscales y en el Centro de Desarrollo —grupos de trabjo técnico dentro de la OCDE—, pero nunca se formalizó la intención de ser miembro pleno pese a algunos comentarios en ese sentido que hizo hace unos meses el ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori. El libro señala que "los actuales candidatos postulantes latinoamericanos (Perú y Argentina) aventajan a Uruguay como significant player (jugador significativo) en el contexto internacional, algo esencial para la OCDE". En ese escenario, plantea que "la forma política y diplomática más viable para Uruguay sería en este momento aproximarse al gobierno argentino y procurar establecer una estrategia conjunta y coordinada para aprovechar sinergias y presentarse como un bloque". Como ejemplo a tomar menciona la coordinación entre Chile (que ya es miembro pleno de la OCDE) y Colombia (que está en proceso de serlo). Oddone apoyó esta estrategia pero pidió elaborar "un plan b por el riesgo" de cambios políticos en Argentina.

Tres puntos de vista sobre la OCDE.
Gabriel Oddone | socio de CPA Ferrere

“Mi respuesta es sí a la OCDE porque me permite relacionarme con un conjunto de países que como soy chico no tengo tanto contacto comercial. También para ser parte de un club que nos ayude a negociar en este nuevo mundo que parece cada vez más cerrado comercialmente”, expresó.

Carlos Loaiza | director del Posgrado de Tributación Internacional de la UM

“Lo conocimos como un organismo frío que ponía reglas. Uruguay debe saber convivir con una organización que acumula el 80% del PIB mundial y el 70% del comercio. En un momento de vulnerabilidad de los organismos internacionales hace gala de su independencia técnica”.

Christian Daude | director de Investigaciones Socioeconómicas de CAF

“Los beneficios de la membresía (de la OCDE) no son tan fáciles de palpar y explicar como el grado inversor. La OCDE es como una ISO 9001, un certificado de políticas públicas de cierta calidad, que tiene beneficios para los países aunque eso sea díficil de cuantificar”.

Rol de Pharos
La publicación “Uruguay miembro de la OCDE: un camino al desarrollo” fue impulsada por el centro de análisis Pharos de la Academia Nacional de Economía. El trabajo lo encabezó el director del Posgrado de Tributación Internacional de la Universidad de Montevideo, Carlos Loaiza, con la colaboración de Gabriel Rizzo e Ignacio Munyo.


martes, 23 de mayo de 2017

GOOGLE EVITÓ QUE SU NOMBRE SEA DE USO COMÚN

THE WASHINGTON POST
Google logró que su nombre no sea de uso común y evitó el destino de la aspirina
Por Peter Blumberg, Jef Feeley (Bloomberg)
23 de mayo de 2017

No importa cuántas veces invoquemos el nombre de cierto motor de búsqueda de internet, Alphabet Inc. es la dueña de la marca.




Ésa es la conclusión del fallo que emitió un tribunal federal de apelaciones, que rechazó el argumento de que Google se ha vuelto tan popular (la palabra se usa incluso como verbo) que debe perder su estatus de marca protegida.





La pelea sobre si una de las marcas más valiosas del mundo debe declararse de uso común comenzó en 2012, cuando un hombre llamado Chris Gillespie adquirió 763 nombres de dominio de internet que incluían la palabra "google".

Luego de que Google presentara su oposición ante una junta de arbitraje, Gillespie y otra persona le solicitaron a un tribunal federal de Arizona que cancelara la marca registrada de Google: argumentaron que se trataba de "un término genérico utilizado universalmente para describir búsquedas en internet", según consta en las actas.

El juez de Arizona rechazó el argumento, y esta semana hizo lo mismo el Tribunal de Apelaciones de los Estados Unidos en San Francisco.

Los hombres no presentaron pruebas suficientes de que el público piensa en la palabra "google" principalmente como un nombre genérico para los motores de búsqueda en internet en lugar de ser la marca del motor de búsqueda de Google en particular, sostuvo el panel de tres jueces.

"El mero hecho de que el público a veces utilice una marca como el nombre de un producto único no convierte inmediatamente a la marca en genérica", escribió el juez Richard Tallman en el fallo.


Tallman señaló que otros nombres familiares, incluyendo Coca-Cola Co., han combatido intentos similares de vulgarización de sus marcas a lo largo de los años. En 1982, Coca-Cola ganó un caso de infracción de marca contra un restaurante local que subrepticiamente le daba a los clientes que pedían una "coca" una bebida que no era Coca-Cola. El restaurante argumentó sin éxito que la palabra "coca" cubría una categoría genérica de refrescos.

Jason Kravitz, un abogado de Boston, dijo que la decisión del tribunal de apelaciones reafirma cuán difícil es que se declare el uso común de un nombre de marca.

"Este tipo de desafíos son comunes cuando una empresa ha tenido el éxito suficiente para establecer su dominio en el mercado", dijo.

El caso es Elliott v. Google Inc., 15-15809, Corte de Apelaciones de los Estados Unidos para el Noveno Circuito (San Francisco).


lunes, 15 de mayo de 2017

ECONOMÍA Y EMPRESAS RECURSOS HUMANOS
¿Son efectivas las capacitaciones laborales?
Mayo 12, 2017 

Experto argentino cuestiona la función de los cursos como herramienta de aprendizaje 


 ¿Qué busca una empresa cuando realiza una capacitación? ¿Qué recibe a cambio? En general se está de acuerdo con que este proceso es necesario para que el empleado genere los conocimientos para cumplir correctamente con sus funciones y obtener mejores resultados en su día a día laboral. Pero para el gerente de la consultora argentina Enthos, Marcelo Beer, esta definición está lejos de ser cierta. 

"Todos hacemos de cuenta de que (las capacitaciones) funcionan, pero la verdad es que no", aseguró el ejecutivo el pasado jueves 11 de mayo en el hotel Sheraton de Colonia, donde tuvo lugar Raet Customer Experiencie, un encuentro de líderes de Recursos Humanos de la región.

En la reunión, el ejecutivo se encargó de cuestionar la función de las capacitaciones como herramienta de aprendizaje en las organizaciones. Hace 20 años que Beer trabaja en RRHH y la capacitación laboral, contó, siempre fue un tema que le generó incomodidad. "Me contratan para que haga algo que yo sé en el fondo que no va a dar el resultado que están esperando que dé", dijo.

Para Beer, un primer abordaje para entender su postura sería preguntarse cómo aprenden las personas. Y es que los métodos tradicionales que se sigue en la educación también se aplican en estos procesos de capacitación. En estos cursos "se generan instancias en donde las personas reciben mucha información", tal como si el cerebro funcionara como "un rígido al que le metemos datos y más datos, y que cuando los necesito tengo la disponibilidad de esa información para ir a buscarla y ponerla en práctica", señaló.

Y lejos de esta creencia, la realidad, contó Beer, es que las personas no aprenden por acumulación de información, sino mediante la articulación entre esa información y la experiencia. 

Para el especialista, se produce aprendizaje cuando se es consciente de que el conocimiento que se tiene no alcanza para poder resolver un problema que plantea la realidad. Entonces se aprende solo cuando es necesario, y en función de la propia experiencia, no la de otra persona.

Como ejemplo, el ejecutivo dijo que la mayoría de quienes comienzan un curso "no tiene idea de por qué lo empezó a hacer". "Un grupo dice que le llegó un mail de RRHH, que es una manera delicada de decir que no sabe, otro porque su jefe le dijo que tenía que aprender esto", contó Beer. 

Agregó que "sería mágico" que las personas llegaran al curso con esa "angustia" que se produce cuando se es consciente de que no alcanza con lo que se sabe, angustia que se necesita "llenar con nuevos conocimientos". 

La responsabilidad

El principal problema que tienen las organizaciones respecto a este tema, según Beer, está en creer que los Recursos Humanos son responsables de la capacitación del empleado, cuando en realidad el aprendizaje debería empezar antes del curso y continuar después: "Recursos Humanos es responsable del proceso de capacitación, que no es lo mismo que ser responsable de la capacitación del empleado".

La parte en donde RRHH puede actuar es en el proceso propiamente dicho, pero luego, es el jefe el responsable de que la persona ponga en práctica la información que se brindó en el curso de capacitación. 



BITCOINS - APROBACIÓN EN JAPÓN DISPARÓ INTERÉS MUNDIAL

ANÁLISIS ANÁLISIS/EDUARDO BLASINA
Mozo, sírvame un asado, pago con bitcoins
Por Eduardo Blasina
Mayo 14, 2017



El futuro ya llegó, solo falta que sea distribuido. Y se distribuye cada vez más velozmente

Para quien invierte en futuros en EEUU el mejor resultado de todas las opciones posibles es la apuesta al novillo gordo de Chicago, que ha subido 35%; en segundo lugar está el paladio, que ha subido 17% y en tercer lugar el índice Nasdaq de acciones tecnológicas, que viene subiendo 17%.

La suba del Nasdaq nos anticipa cual es el producto estrella de 2017. Porque nada llega cerca del resultado que obtuvieron los bitcoins, que este jueves superaron los US$ 1.800 dólares y básicamente han duplicado su valor en lo que va del año.

Todo lo que es sólido se evapora, todo se virtualiza, se convierte en ceros y unos. Y todo sucede a una velocidad tal que cuesta entender qué consecuencias tendrá. Para quienes quieran cuidar sus ahorros o especular, en este 2017 la opción más rentable hasta ahora ha sido por lejos el bitcoin.

Una moneda virtual, inventada por un programador con un seudónimo, pero que genera más confianza que cualquier Banco Central. Una de las tantas llamadas "cripto monedas" que se abren paso en varios países.

No es difícil encontrar en Europa restaurantes que acepten pagos con bitcoins. Es decir, es posible que ya haya carne uruguaya que es pagada a nivel minorista con bitcoins. En Uruguay todavía no es común aunque Genexus, la multinacional uruguaya del software acepta cobrar sus trabajos en esa moneda. La aprobación esta semana del Bitcoin por parte de Japón disparó el interés mundial.

Bitcoin usa tecnología peer-to-peer o entre pares para operar sin una autoridad central o bancos; la gestión de las transacciones y la emisión de bitcoins es llevada a cabo de forma colectiva por la red.

Bitcoin es de código abierto; su diseño es público, nadie es dueño o controla Bitcoin y todo el mundo puede participar. Por medio de sus muchas propiedades únicas, Bitcoin permite usos interesantes no contemplados por ningún sistema de pagos anterior, explica el sitio de la moneda.

¿Será ahora sí la llegada del ocaso del dólar? En Uruguay, quien mantuvo dólares en el último año perdió 10% del valor de sus ahorros. Quien puso esos mismos ahorros en bitcoins multiplicó sus ahorros por cuatro en doce meses.

En efecto, en mayo del año pasado había que pagar US$ 400 para conseguir un bitcoin. Al empezar 2017 llegó a los US$ 1.000 y este jueves cruzó por primera vez los US$ 1.800. Por segunda vez desde que existe –irrumpió en 2009- vale más un bitcoin que una onza de oro, y hay quienes creen que la supremacía del bitcoin llega para quedarse.

Detrás del auge de esta nueva moneda anarquista que no pertenece a ningún gobierno y que solo se emite con un techo y a través de un complejo proceso de minería virtual, está por un lado la lógica de acabar con el dinero papel.
También de salir de la lógica de bancos privados y centrales a los que muchos ven como mecanismos de manipulación. Curiosamente convergen en el interés por esta moneda radicales "anti sistema" y especuladores que ven como sus ahorros se multiplican mágicamente.

En Uruguay la bancarización forzada verá surgir un movimiento de resistencia y sin entrar en argumentaciones al respecto, lo que es claro es que en todas partes los billetes entran en un proceso de extinción. India y China lideran este proceso.

Curiosamente los dos países que lideran la sustitución de petróleo por energía solar en sus parques automotrices. India eliminó en noviembre los billetes de más valor como mecanismo para erradicar las coimas y como una de las tantas medidas de modernización que ha instaurado su dinámico presidente.

"El bitcoin es un instrumento que descentraliza el poder y lo otro que lo mueve es las tecnologías de blockchain", explica el integrante de la Cámara Uruguaya de Tecnología de la Información (Cuti) Leonardo Loureiro.

El bitcoin se apoya en una de las olas tecnológicas que prometen cambiar muchas cosas, el Blockchain. En algunos aspectos funciona como una forma de registración de código abierto por la cual todos pueden ver las transacciones que van sucediendo.

Pero Loureiro explica que es mucho más que eso. "Blockchain podría ser usado para la trazabilidad, todos los productores tendrían la información de todos en la cadena de ganado. De todos modos Blockchain es mucho más que eso, se usa en la trazabilidad de contenedores para manejar el transporte carretero", explica.
La suba de la cotización del bitcoin no parece impresionar a Loureiro. "El crecimiento podría haber sido mayor, pero hay muchas monedas digitales emergiendo y que también están creciendo, algunas porque son más seguras, otras porque ofrecen otras ventajas", agrega.
Es un mercado muy volátil y todavía no está plenamente asentado. Los bitcoins se habían concentrado en algunos países y se empezaron a encontrar bitcoins en mercados negros.

El dinero físico parece cercano a un colapso. Ya hay más de 100 monedas digitales. Además de Bitcoin, Ethereum, Ripple, Litecoin, y una lista casi interminable. En poco tiempo habrá más monedas digitales que monedas de países.

Pero por otra parte empieza a haber dinero de canje a través de plataformas digitales. La moneda puede ser el plástico, ya que de esa manera se evita que vaya al ambiente, lo que empieza a generar sistemas de puntaje digital. "En algunos países asiáticos podés pagar el subte con una botella de plástico. El reciclaje te genera créditos digitales que se transforman en medios de pago digitales".

Por otra parte la expansión de nuevos sistemas globales de pago también amenaza al dinero físico. "Paypal no usa dinero billete", explica el especialista en tecnologías de la información.

Paradojalmente el bitcoin, siendo un sistema ultramoderno de pago, en cierta forma fue anticipado en la obra de ciencia ficción de culto Neuromante de William Gibson, que recurre para su éxito a algo parecido al patrón oro.

Aunque todavía es temprano para saber qué suceso tendrá, no deja de ser interesante que por ahora su atractivo se base en su parecido con una materia prima y específicamente con un metal. La cantidad de bitcoins tiene un tope irremediable en 21 millones. A diferencia del dinero generado por un Banco Central, no puede haber un shock de oferta que lo desvalorice.

La única forma de emisión es lograr descubrir un bitcoin haciendo minería virtual. Algo a lo que los millenials están bien acostumbrados a través de juegos populares como el Minecraft. Basta entrar a bitcoin.org y resolver una serie de algoritmos para llegar a "desenterrar" un bitcoin y hacerse así de uno, es decir ganarse US$ 1.800. Claro que eso no es fácil. Hay que resolver una serie de algoritmos, o acertijos lo que suele requerir computadores potentes y trabajo en red.

El uso de los pagos electrónicos se generaliza rápidamente y hay quienes proyectan que en 10 años, China dejará de usar dinero papel. Justamente el país que inventó el dinero de papel (hecho de Cannabis, de paso sea dicho).

Además de los conceptos de cripto monedas y blockchain, vale la pena irse habituando a varios otros conceptos que cambiarán. Distributed layer es el que más recomienda Loureiro. Empecemos a tomarlo en cuenta.

Pero ya con entender las monedas virtuales hay suficiente como para empezar. Como decía William Gibson, el futuro ya llegó, solo falta que sea distribuido. Y se distribuye cada vez más velozmente.



viernes, 12 de mayo de 2017

INNOVACION DISRUPTIVA: CLAVES Y TENDENCIAS

ECONOMÍA Y EMPRESAS ANÁLISIS EY
Innovación disruptiva: claves y tendencias
Mayo 11, 2017 
La era de tomar riesgos y afrontar los errores del proceso está acabada; en los próximos años,sólo aquellas organizaciones que sean capaces de irrumpir con cambios y transformar la forma en la que ellas mismas operan serán las ganadoras

Por Cra. Alfonsina Ambrosoni, Manager de Assurance de EY Uruguay


Una innovación disruptiva es la clase de innovación que se produce cuando se lanza algo nuevo, distinto, que transforma por completo un ámbito o una industria, y genera otra totalmente nueva a través de una propuesta de valor alternativa bien diferenciada.

Innovación disruptiva es, básicamente, cambiar la manera en la que el mundo funciona. Hoy en día, los individuos, las organizaciones, los gobiernos, están expuestos a cambios que hubiesen sido inimaginables pocos años atrás, como la inteligencia artificial y la robótica, que han reinventado las estructuras organizacionales; o los drones y vehículos autónomos, que han transformado la logística y las cadenas de suministros.

La innovación disruptiva significa una transformación en los modelos de negocios, no obstante, ya existe evidencia de que los efectos de la innovación disruptiva que surgen en los negocios, se empiezan a extender más allá. Por ejemplo, starts up como Uber y Airbnb están irrumpiendo las normas y regulaciones existentes en el mercado, generando la necesidad de adaptarlas, y de crear nuevas.

¿Cuáles son las causas de la innovación disruptiva?

Los estudios que se han llevado a cabo sobre estas tendencias han identificado tres fuerzas existentes detrás de la innovación disruptiva: tecnología, globalización y cambios demográficos; que llamamos "fuerzas primarias". Estas fuerzas no son nuevas, sin embargo evolucionan día a día generando nuevas tendencias. Probablemente, lo más efectivo sea enfocarse en estas tres fuerzas en lugar de hacerlo en una larga lista de efectos, ya que siempre resultaría incompleta, porque siempre se va a extender conforme al paso del tiempo.

Las tres fuerzas de la innovación disruptiva son:

1. Tecnología: la tecnología ha introducido cambios disruptivos desde hace siglos, desde la revolución industrial hasta la realidad virtual y el Internet de las cosas.

2. Globalización: la globalización también ha existido durante siglos, desde la época de la colonización, pero en las últimas décadas se ha acelerado gracias al crecimiento de los mercados emergentes, lo que significó la aparición de miles de competidores, el reordenamiento de la logística y la presión a la baja de los precios.

3. Cambios demográficos: la urbanización y el crecimiento de las ciudades han influido siempre en la política y en la economía de cada país, incluyendo hoy la necesidad de incorporar el crecimiento sustentable. Pero los hechos migratorios de hoy día tendrán un profundo impacto en las estructuras laborales y en el desarrollo económico de los países.

La respuesta que las compañías le den a la innovación disruptiva es seguramente una de las decisiones más importantes que tendrán que afrontar en el futuro; por varios motivos, principalmente porque es fácil subestimar el ritmo del cambio.

Tan importante como percibir la innovación es lograr transformarla de amenaza en oportunidad. Al tiempo que los líderes están perdiendo el temor a la innovación y aceptando la inestabilidad, la pregunta clave resulta ser: ¿cómo aprovechar la ventaja de la disrupción?

Los cambios disruptivos pueden producirse en cualquier momento, ya que no podemos saber con certeza qué ocurrirá de aquí a una década, o menos. Las organizaciones tienen la responsabilidad de encontrar la forma de aprovechar las ventajas que tales cambios ofrecen, y tienen la posibilidad de buscar aliados claves que los ayuden en ese desafío. La respuesta útil y oportuna sólo estará dada para las organizaciones que sean capaces de hacerse a sí mismas (y ahora) las preguntas más acertadas. Las organizaciones no pueden caer en el error de afrontar nuevas inquietudes con viejas soluciones. Ambientes creativos, espíritu emprendedor, comportamiento proactivo, son ahora más importantes que nunca para crear y conducir los nuevos modelos de negocios. La era de tomar riesgos y afrontar los errores del proceso está acabada; en los próximos años, sólo aquellas organizaciones que sean capaces de irrumpir con cambios y transformar la forma en la que ellas mismas operan, serán las ganadoras.


INNOVACION: CON QUE LIDIARÁN LOS LIDERES DEL FUTURO

INNOVACIÓN
Robots y conectividad constante: con qué lidiarán los líderes del futuro
Un reciente estudio analizó las características que deberá tener el jefe cuando la inteligencia artificial sea algo cotidiano en el mundo laboral. La necesidad de adaptarse y de integrar a los empleados en la organización
10 de mayo de 2017


"En 30 años, la tapa de la revista Time con los mejores CEO's del año tendrá un robot", dijo hace pocos días Jack Ma, fundador del gigante del comercio electrónico Alibaba. Su visión pesimista sobre el futuro, sobre la inclusión de la inteligencia artificial en el trabajo, remarca la necesidad de adaptarse a los tiempos que se avecinan.

Los robots, más temprano que tarde, tomarán el lugar de los humanos en ciertos puestos de trabajo. "¿Las compañías están totalmente equipadas para los desafíos que el futuro demandará?", se preguntó la firma de reclutamiento mundial Page Group en su nuevo estudio, que analiza cómo cambiará el modo de liderazgo en el corto plazo, cuando la inteligencia artificial pase a ser moneda corriente en el mundo empresarial.

Con el horizonte en el futuro, en 2020 y todavía más allá, las fuerzas claves que influencian el liderazgo de hoy y se proyectarán en el devenir, de acuerdo al informe, son las siguientes cuatro:

El aumento de los robots

En la próxima década, la robotización empezará a simplificar el número de empleos para una gran cantidad de personas. En un mercado laboral cada vez más competitivo y volátil, los empleados deberán mantenerse actualizados en cuanto a habilidades y conocimientos para ser atractivos en el mercado.

El fenómeno requerirá de una adaptación de los estilos de liderazgo para poder integrar, de manera satisfactoria, la fuerza humana/robot, buscando la forma de capitalizar los beneficios de la combinación de inteligencias. "Para evitar despidos, los futuros líderes deberán tomar acciones que ayuden a los empleados a mantener actualizados sus conocimientos y proveer oportunidades de crecimiento y de carrera profesional dentro de las organizaciones", apunta el informe.



Conectividad constante

En un mundo de constante conectividad, el intento por buscar un equilibrio entre el trabajo y la vida personal pronto se volverá obsoleto. La integración entre estas dos partes será el modelo dominante. Con las exigencias de un mercado laboral a ritmo acelerado, que crece de modo desbordante, la fuerza de trabajo y la salud se verán bajo un escrutinio cada vez mayor.

En un intento por combatir las presiones modernas, se necesitará prever enfoques holísticos para la gestión de la salud, los cuales deberán ser aceptados y ajustados a la mentalidad del liderazgo. Cada uno de los líderes deberá también estar atento y adaptarse a las presiones psicológicas de un trabajo basado en conectividad. Con esto, la capacidad de exhibir y equilibrar la sensibilidad emocional, el control y optimización se convertirán en cualidades altamente valoradas y esperadas por las compañías.

Marca personal

Las redes sociales se convierten en plataformas líderes para incrementar la visibilidad dentro y fuera del trabajo, lo que constituye la "vida de un líder". Los líderes deberán empezar a desarrollar interés y compromiso por pequeñas comunidades, lo que provocará un mundo de micro influencias donde las personas podrán encontrar y seguir a líderes expertos en un nicho muy específico.

Con el fin de alcanzar las expectativas de los seguidores, surgirá la necesidad de un estilo de liderazgo más informal, donde las interacciones deben ser -o por lo menos parecer- genuinas.



Actitud innovadora

Las grandes compañías esperan ver florecer y crecer una cultura de la innovación, de profesionales desafiantes y emprendedores. Las empresas deberán apoyar a sus empleados en actividades de innovación, darles el tiempo, espacio e independencia necesaria para que desarrollen habilidades creativas.

En la misma línea, los estilos de liderazgo deberán evolucionar a una forma más creativa e independiente de trabajar. Provocado por el deseo de tener empleados más independientes y colaboradores, habrá una disminución gradual de las jerarquías formales dentro de las organizaciones y todos empezarán a ver a sus líderes como parte de un grupo.