miércoles, 5 de octubre de 2016

APPLE SIN STEVE JOBS: FUERTE EN SUS FINANZAS, DÉBIL EN INNOVACIÓN

La empresa de EEUU perdió su capacidad de sorprender a los mercados


Cinco años después de la muerte de Steve Jobs, el grupo informático estadounidense Apple siguió creciendo e incluso multiplicó sus ganancias, pero sin su visionario líder su futuro continúa siendo una incertidumbre.

Desde el punto de vista financiero, la marca de la manzana no se puede quejar: su beneficio neto alcanzó los US$ 53.000 millones en el ejercicio que cerró a fines de setiembre de 2015 y su volumen de negocios fue de US$ 234.000 millones. Esas cifras se multiplicaron desde el último año del reinado de Jobs, cofundador de Apple, que murió por un cáncer de páncreas el 5 de octubre de 2011. Su capitalización bursátil, de un poco más de US$ 600.000 millones, ya no es igual a la de 2015, cuando estaba en la cima, pero sigue representando más del doble del valor de 2011. Con estas cifras, Apple sigue siendo la número uno por delante de Alphabet, la empresa matriz del gigante de internet Google.

Sin embargo, algunos analistas se preguntan si Apple, que revolucionó la telefonía móvil con su iPhone en 2007 y un gran ecosistema de aplicaciones, no está perdiendo velocidad.
"Es muy difícil mantener el ciclo de innovación cuando se ha desarrollado un producto exitoso", comentó Jack Gold, analista de J. Gold Associates.

"Con cada nueva creación que funciona, se hace cada vez más difícil. La pregunta persiste: '¿Cuál será la próxima revolución?' , y no es una obviedad decir cuál será", añadió. Vivek Wadhwa, profesor de la universidad de Carnegie Mellon y exempresario en Silicon Valley, considera que Apple vive de sus inventos pasados y no tiene mucha cosa nueva para aportar.

"No hemos visto innovaciones considerables de Apple" desde el fin de la era Jobs, indicó a la AFP. El último iPhone 7 "lo venden bien, pero sigue siendo el mismo aparato", destacó.

Un "visionario loco"

Apple se desarrolló en servicios como la música en línea y los pagos móviles. Además, tiene grandes ambiciones en cuanto a realidad virtual y vehículos autónomos. Pero la mayor parte de sus ingresos todavía proviene de iPhone. "No han determinado lo que quieren proponer", lamentó Vivek Wadhwa. "Si quisieran un automóvil Apple, debería haber salido ahora, para competir con Tesla", el fabricante de vehículos eléctricos del multimillonario Elon Musk.

El actual director general de Apple, Tim Cook, fue felicitado por su actuación en Apple, pero nadie ve en él el mismo tipo de ejecutivo que su ilustre predecesor. "Tim Cook es un tipo que se ocupa de lo operacional, es muy bueno para obtener la cadena de proveedores con el fin de producir cosas", resumió Jan Dawson de Jackdaw Research. "Conoce sus limitaciones. Sabe que no es el presentador más carismático. Sabe que no es Steve Jobs".

El analista destacó de todas formas que Apple duplicó sus gastos en investigación y desarrollo desde que Cook tomó las riendas. "Mantiene un cierto nivel de precios y una experiencia de alta gama, y eso no ha cambiado entre Steve Jobs y Tim Cook".

El éxito de Apple no se debe al hecho de haber sido pionero en una parte del mercado, sino por su capacidad de mejorar y perfeccionar productos. "No fueron los primeros en fabricar un lector (de música) MP3, un smartphone o una tableta", añadió. "Apple espera su momento y cuando puede hacer una contribución importante a una categoría (de producto), se lanza y mejora la experiencia".
Dada la saturación del mercado de los smartphones y una competencia cada vez más agresiva, es difícil determinar si Apple estaría en una posición diferente si Steve Jobs estuviera vivo, según el analista.

Para Vivek Wadhwa, Tim Cook dejó pasar oportunidades de "reinventar" el grupo. "La gente ha demostrado mucha paciencia porque todos queremos a Apple". "Necesitamos un visionario loco para dirigir la empresa", concluyó.

Fuente: AFP


TLC - DE VUELTA EN LA ESTACIÓN

Uruguay firmó con Chile el primer tratado de libre comercio de "última generación" de la historia del país, y espera capitalizar para el futuro la experiencia negociadora

 Doce años después de la firma del último tratado bilateral con México, el gobierno volvió a suscribir un acuerdo de libre comercio cuando, en la mañana de ayer, el canciller, Rodolfo Nin Novoa, y su par chileno, Heraldo Muñoz, le pusieron punto final a la tarea que los presidentes Tabaré Vázquez y Michelle Bachelet les habían encomendado ocho meses atrás, durante el encuentro que los dos mandatarios tuvieron en Santiago.

En este caso, Uruguay y Chile consintieron un acuerdo en materia de servicios que complementa el Tratado de Libre Comercio (TLC) que los dos países habían firmado en 1996 en materia de bienes, en el marco de Aladi y a través del Acuerdo de Complementación Económica (ACE) número 35.
Los dos ministros de Relaciones Exteriores destacaron la rapidez con la que se logró el acuerdo, la modernidad del tratado que se adapta a las últimas tendencias en materia global y los beneficios que el TLC brindará para las dos partes.

Para los técnicos de la cancillería uruguaya –y de los más de 10 ministerios que estuvieron involucrados en la tarea– el desafío fue doble. No solo tuvieron que volver a ejercitar el músculo negociador después de años de sedentarismo sino que además se vieron obligados a enfrentarse a temas en los que el país no contaba con ninguna experiencia previa.

En consecuencia, los más de 20 capítulos que forman parte del acuerdo constituyen un precedente invalorable para la cancillería que, al decir de Nin Novoa, está enfocada en la búsqueda de más acuerdos preferenciales con otras economías del planeta. "Este es el primer paso concreto que damos sin perjuicio de otra cantidad de acciones concomitantes para la búsqueda de acuerdos y mercados", describió el ministro en alusión a la visión estratégica del gobierno.

El canciller uruguayo reconoció que Chile es el Estado que marcó el camino de la apertura en el continente y su ejemplo ilustra cómo se puede colocar producción nacional en el mundo entero.
Por su parte, Muñoz valoró que Uruguay y Chile están "haciendo historia" con un tratado que profundiza la integración en el sur "no solo con palabras sino también con hechos".

De última generación

El ministro chileno celebró que los dos países hubieran sellado un acuerdo que va en línea con la última tendencia en materia global.

El tratado tiene un capítulo referido a materia laboral que, según Muñoz, protege a los trabajadores con los "estándares más altos". En este sentido, Nin Novoa dijo que las normas laborales uruguayas no se verán afectadas. "Los trabajadores uruguayos no van a perder ningún derecho. El tratado establece con meridiana claridad que las normas laborales no pueden operar como un dumping social", subrayó el jefe de la diplomacia uruguaya.

Otro de los capítulos importantes de este tratado refiere a la cuestión de género. Muñoz afirmó que el TLC de última generación innova en temas de género como ningún otro acuerdo lo hizo en el mundo. "Se busca enfatizar el papel de las mujeres en el crecimiento económico, en el comercio y las inversiones", explicó el ministro chileno. El objetivo es poder estimular la participación creciente de mujeres en posiciones de liderazgo.

El pacto no logró alcanzar acuerdos en materia de propiedad intelectual por lo "diferente de las legislaciones" de ambos países, explicó Nin. Por eso los asuntos de marcas y patentes quedaron afuera. Sin embargo, el TLC propiciará un mayor intercambio en temas de software. Los emprendedores uruguayos podrán ingresar al mercado chileno a muy bajo costo, lo cual redundará en una mayor beneficio, aseguró el canciller uruguayo.

Otra de las cuestiones de vanguardia que contiene este acuerdo se refiere al cuidado del medioambiente de acuerdo a la agenda 2030 de la ONU. "Crecientemente los acuerdos más avanzados en libre comercio tiene una tendencia al desarrollo sustentable. El desarrollo del comercio, de las inversiones, de los servicios no puede tener impacto negativo en el desarrollo sustentable de los países", explicó Muñoz.


HERALDO MUÑOZ: "Este acuerdo tiene elementos inéditos"

El canciller chileno se formó en Harvard y Denver, tuvo una activa militancia contra la dictadura chilena, cofundó el Partido por la Democracia y es autor de una veintena de libros.

Su actual posición es la culminación de una carrera durante la cual fue embajador ante Brasil, la OEA y la ONU. Fue ministro secretario general del gobierno de su amigo Ricardo Lagos

—El comercio de bienes entre Uruguay y Chile ya estaba desgravado. Entonces ¿qué aporta el acuerdo firmado?

—Es una señal potente de integración entre dos países del Sur, cuando vemos señales de desintegración como el "Brexit" y algunos planteamientos de campañas presidenciales. Pero en segundo lugar creo que están los componentes económicos del acuerdo. Vamos más allá de los bienes y estamos abriendo el sector de los servicios. Estamos avanzando en el comercio electrónico. Hay un capítulo de género porque nos parece de la mayor importancia la presencia de la mujer en el crecimiento económico. Y por último hay un capítulo dedicado a las Pymes que representan un enorme potencial de generación de empleo. Tiene elementos verdaderamente inéditos. Nosotros no habíamos firmado ningún acuerdo de libre comercio, de los muchos que Chile ha firmado, que tuviera un capítulo sobre género.

—¿Supone además que Chile se vuelca al Atlántico después de haber dado prioridad al Pacífico durante años?

—Efectivamente, desde un inicio el gobierno de la presidente (Michelle) Bachelet me pidió especial atención al Atlántico, no solo profundizar la Alianza del Pacífico con la cual tenemos un compromiso muy decidido, sino también buscar lo que hemos llamado "convergencia en la diversidad", o sea aproximar el bloque de la Alianza del Pacífico al bloque del Mercosur, entendiendo que son los dos bloques principales de integración económica de América Latina y que han ido por carriles muy separados.

—Uruguay ya es observador de la Alianza del Pacífico. ¿Este acuerdo con Chile lo acerca a esa posibilidad?


—Hoy en día no está planteada esa situación hipotética. Uruguay es miembro observador de la Alianza del Pacífico. Yo creo que esto tiene que ser gradual y de acuerdo a los intereses soberanos de cada país. La Alianza del Pacífico es un esquema abierto en cuanto se cumplan con las condiciones para su membrecía. Pero lo que sí queremos es ser un puente para el Uruguay en dirección al Asia Pacífico, un puente para el Mercosur, porque Chile tiene las condiciones de proyectarse al Pacífico a través de corredores biocéanicos que estamos trabajando conjuntamente con Brasil, Argentina, Paraguay.

—¿Qué opinión tiene del sorpresivo resultado del referendo en Colombia?

—Yo creo que sorprendió a todo el mundo, incluyendo a los propios colombianos. Quienes estuvimos en Cartagena de Indias (había quince presidentes, debe haber habido 25 cancilleres, estaba el Secretario General de la ONU), tuvimos la sensación de que iba a triunfar el "Sí" como expresión del compromiso con la paz. Lo importante ahora es como se sigue para adelante. El propio presidente (Juan Manuel) Santos ha marcado el camino: diálogo nacional, un entendimiento para persistir en el camino a la paz.

—¿Le parece que la izquierda de la región actuó como debía con respecto al gobierno venezolano?

— Cada uno es responsable de sus dichos y actos. Yo solo puedo hablar por Chile. Creo que hemos sido muy consecuentes en el sentido de mantener nuestra línea que tiene como uno de sus principios la promoción y la defensa de la democracia y los derechos humanos. Al mismo tiempo hay que ser realista en relación a cuánto puede uno contribuir en otro país. Al final de cuentas son los venezolanos los que tienen que definir su futuro. El ser progresista no puede ser contradictorio con defender los derechos humanos.

—Es bajo el nivel de aprobación a la gestión Bachelet. ¿Cuál es su interpretación?

—La disconformidad es característica hoy de prácticamente todos los países. Hay un malestar social y político que se expresa en una fuerte crítica a las elites y por cierto a la política. Tiene que ver con las redes sociales, con la era digital, con los logros que hemos tenido, porque en América Latina ha habido progreso. Y el progreso no necesariamente trae consigo conformidad. Y si a eso le agregamos una des aceleración de la economía internacional y la caída de los "commodities" que afectó el crecimiento en nuestros países, eso es una fórmula para la crítica. Pero creo que Chile sigue siendo un país que avanza, aunque a tasas muy inferiores de las que somos capaces. Está haciendo reformas. Estamos muy orgullosos de lo hecho en 25 años de retorno a la democracia. Hay tareas pendientes.

—Usted escribió un libro que cuenta cómo se llegó a la invasión de Irak, basado en su experiencia en la ONU como representante chileno. ¿Siente desazón al ver hoy Medio Oriente?

—Lo veo con mucha preocupación. Porque la inestabilidad en el Medio Oriente se ha incrementado. Una parte de la explicación fue la invasión a Irak. Fue un profundo error. En Chile nos dejó muy satisfechos la postura que tuvimos en el Consejo de Seguridad. Nos opusimos al uso de la fuerza sin justificación en el caso de Irak. No había armas de destrucción masiva. En definitiva hay más inestabilidad de la que había antes. Al Qaeda ha sido superada por ISIS y por cierto no hay ningún factor que ayude a las conversaciones de paz entre Israel y Palestina. Hay más países en conflicto y basta mirar Yemen e incluso lo que ha pasado en Turquía. Algunas de las situaciones solamente se resuelven con diplomacia. No es un momento que uno pueda ver con esperanza a Medio Oriente.


martes, 4 de octubre de 2016

JP MORGAN MEJORA PREVISIÓN DE ECONOMÍA URUGUAYA

Prevé crecimiento de 0,4% este año y de 1,2% el año próximo.


El banco estadounidense JP Morgan mejoró las perspectivas para la economía uruguaya en lo que queda de este año y en el próximo, según un reporte para clientes al que accedió El País.

Pese a que los datos del Producto Interno Bruto (PIB) del segundo trimestre (divulgados a mediados de septiembre) confirmaron el estancamiento de la economía uruguaya, el JP Morgan revisó al alza su proyección de PIB para este año: de 0% a 0,4%.

Respecto a 2017, el banco es "más constructivo". Allí revisó al alza el pronóstico de expansión del PIB de 0,6% a 1,2%.

Eso se explicó por "al menos tres acontecimientos". El primero, es que "en una economía altamente dolarizada los movimientos del tipo de cambio real son el factor principal detrás de las decisiones de consumo e inversión. La reciente apreciación del peso uruguayo nos ha llevado a revisar (la estimación) a una inflación más baja, lo cual es un buen augurio para una recuperación del consumo a partir del cuarto trimestre de 2016. Por otra parte, la apreciación de la moneda tiene también un impacto positivo en el lado fiscal. Más allá de los canales habituales, observamos que la inflación más baja de lo esperado proporciona espacio para las empresas públicas —al menos para mantener las tarifas servicios públicos y los precios de los combustibles relativamente altos— que ha sido fundamental para que el gobierno estabilice el deterioro de las cuentas fiscales últimamente", afirmó el banco.

"En segundo lugar, estamos más constructivos sobre la actividad de Brasil y Argentina", añadió. "Por último, el aspecto positivo de las inversiones de la empresa finlandesa UPM, que inició conversaciones para una tercera planta de celulosa en Uruguay, que en nuestra opinión podría llevar a US$ 5.000 millones de inversión (alrededor del 10% del PIB corriente)",, afirmó.

A su vez, la baja del dólar redundó en una menor inflación esperada para este año: 9,7% en vez de 10,1%. Para 2017 estimó que será de 9,1%.

Respecto al dólar, el banco espera que cierre 2016 a $ 31, aunque esa estimación "tiene riesgos a la baja", indicó.

El déficit fiscal será de 3,7% del PIB este año, según JP Morgan y de 3,2% del PIB en 2017.


URUGUAY FIRMÓ TLC CON CHILE: "VA A TRAER UN GRAN BENEFICIO", DIJO NIN

Este martes el presidente Tabaré Vázquez recibió en Torre Ejecutiva al ministro de Relaciones Exteriores de la República de Chile, Heraldo Muñoz, en el marco de la firma de un Tratado de Libre Comercio entre ambos países, cuestionado por el propio Frente Amplio y el Pit-Cnt.


Hoy martes tuvo lugar en Torre Ejecutiva de Presidencia de la República una audiencia privada entre el ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Heraldo Muñoz, y el presidente uruguayo, Tabaré Vázquez.

En el encuentro también estuvo presente el canciller Rodolfo Nin Novoa.

Sobre las 10:30 horas se realizó la ceremonia de firma del acuerdo entre Uruguay y Chile.

Chile y Uruguay suscriben un Tratado de Libre Comercio (TLC) para ampliar sus lazos y profundizar un vigente Acuerdo de Complementación Económica (ACE).

El acuerdo incorpora normas sobre el comercio de servicios, medidas sanitarias, sobre obstáculos técnicos al comercio, política de competencia, comercio electrónico, propiedad intelectual, cooperación, medio ambiente, normas laborales, género, coherencia regulatoria, y transparencia y anticorrupción.

El rumbo que está tomando la política exterior preocupa al Frente Amplio que mira con desconfianza este tipo de acuerdos bilaterales.

La central sindical también realizó sus criticas: el Secretariado Ejecutivo del Pit- Cnt entiende que, como el comercio bilateral con Chile ya está básicamente desgravado, un nuevo convenio no resultaba necesario y puede resultar inconveniente si se traduce en una aproximación a la Alianza del Pacífico (integrada por Perú, Colombia, Chile y México) de la que el Pit-Cnt desconfía. 

Finalizada la firma del acuerdo, Nin Novoa destacó en conferencia de prensa que "fue un acuerdo que se hizo en un tiempo inédito", prácticamente en 8 meses.

"Fue toda una experiencia para el análisis de todos estos temas nuevos que hicieron que trabajaran en el mismo 10 ministerios del Uruguay que terminaron con un resultado positivo", sostuvo.

Y agregó que "la misión de la cancillería en Uruguay es abrirse al mundo".

"Es muy gratificante haber firmado con Chile", señaló el jerarca, quien añadió que "va a traer un gran beneficio en los índices de prosperidad".

Con respecto a las críticas del Pit-Cnt, Nin Novoa dijo que en su momento se les explicó a los sindicatos "minuciosamente todo el tratado" y hubo una instancia de comunicación entre el Ministerio de Trabajo y las organizaciones sociales para analizar las normas laborales. "Los trabajadores uruguayos no van na perder absolutamente ningún derecho", aseguró el canciller.

"El Pit-Cnt podrá estar de acuerdo o no con el tratado, pero no precisamente pude estar en desacuerdo con el capitulo de normas laborales, que son respetuosas con la normativa de Uruguay", añadió Nin Novoa.

Muñoz, por su parte, dijo que "estamos haciendo historia" con la firma del TCL  Y destacó los beneficios del acuerdo, que tiene capítulos inéditos como por ejemplo el de género, o sobre pequeñas y medianas empresas.

El chileno, ante la consulta de la prensa, dijo que "se ha conversado sobre Mercosur y América del Sur desde hace mucho tiempo" con Nin Novoa. Y que "en los últimos tiempos nuestros teléfonos y WhatsApp bilateral están bastante activos. Pero también hablamos de Unasur, de otros temas de las región. Hoy día no hemos hablado específicamente del Mercosur, pero estamos muy al tanto de lo que está sucediendo en el bloque".



EL NUEVO PLAN ECONÓMICO DE MACRI: CERCA DE ELECCIONES Y LEJOS DEL AJUSTE

Gobierno argentino admitió un relajamiento en su objetivo original de bajar el déficit


El plan económico de Mauricio Macri está recibiendo munición gruesa desde todos los costados.

Desde quienes "lo corren por derecha", el motivo principal de enojo es el relajamiento fiscal, admitido por Alfonso Prat Gay en la presentación del presupuesto 2017. Ya el programa original era, para el gusto de los economistas liberales, demasiado gradualista en la senda de recorte del déficit, y ahora el objetivo se hizo todavía más laxo.

Pero lo que irritó a los cultores del equilibrio fiscal no fue tanto el nuevo "rojo" de 4,2% del PIB previsto para el año próximo, sino más bien las justificaciones del ministro de Hacienda: culpó, por un lado, a la "reparación histórica" a los jubilados que le habían ganado juicios al Estado y, por otra parte, al freno que impuso la justicia al "tarifazo" de los servicios públicos.

Pero los analistas tomaron esos motivos como excusas. Más bien, interpretaron que el verdadero motivo de la laxitud fiscal venía de otro lado. Más concretamente, del calendario electoral y la necesidad de mostrar una recuperación de la actividad económica antes de las legislativas de 2017.

Hubo críticas de todos los tonos. La consultora Economía & Regiones señaló que el intento de reimpulsar la economía a partir del empuje fiscal "no ataca los problemas de fondo que atentan contra la inversión privada, la acumulación de capital, la ganancia de productividad, la generación de empleo y el crecimiento de largo plazo".

Por otra parte, puso en seria duda la consecución de la meta inflacionaria de 17%, porque alega que el proceso inflacionario argentino responde más a un problema fiscal que monetario.

Más crudo aun, el economista Javier Milei –un liberal que gana presencia en los medios de comunicación por su histrionismo y vehemencia– calificó como "mamarracho" al presupuesto 2017.

Tras acusar a Prat Gay de "ultra keynesiano y socialista", afirma que el plan para 2017 implica objetivos ocultos, como incrementar la presión impositiva en 0,7 punto de PIB, así como aumentar el gasto de capital 32% y aplastar artificialmente el tipo de cambio gracias a un mayor endeudamiento. Por otra parte, puso en duda el logro del objetivo fiscal y sugirió que el "rojo" podría superar el 5%.

Otros economistas también criticaron el "giro populista" pero, al mismo tiempo, se mostraron comprensivos de las limitaciones que impone el contexto político.

Por ejemplo, el analista Federico Muñoz recordó que "la historia ha sido impiadosa con los gobiernos derrotados en las elecciones legislativas de medio término; especialmente, con los no peronistas".

Y recuerda que el nivel relativamente bajo de deuda pública –un 23% luego de restar las obligaciones intrasector público–permiten "bajar la ansiedad y tolerar desvíos temporarios en la construcción de un ordenamiento económico más racional".

Mercado pide victoria electoral

La respuesta a si el giro económico del macrismo fue una estrategia correcta o equivocada vendrá por dos vías. La primera será los indicadores de actividad económica. La segunda, claro, el resultado de las elecciones legislativas de 2017.

En cuanto al primer punto, la situación todavía es poco clara. Hay economistas que se entusiasman con una posible suba del PIB de hasta 5% para el año próximo. Pero lo cierto es que todo eso está pendiente de confirmación: hasta ahora, las estadísticas dan sólo malas noticias, como el dato de un contundente 5,9% de caída de la actividad económica en julio.

En ese contexto, el gobierno se muestra más jugado que nunca al impulso reactivador de dos clásicos del kirchnerismo: el consumo y la obra pública. En ambos rubros ya empieza a notarse un rebote.

Lo curioso es que el macrismo no sólo no rechaza las acusaciones de sus críticos sino que hasta parece tomarlas como base de su nueva estrategia política.

Al respecto, resultó ilustrativa la reivindicación que hizo el senador Federico Pinedo, para quien la Argentina está en un momento en el que debe privilegiar la igualdad por sobre el orden, o ciertos "valores de izquierda" por encima de los "de derecha".

"Cuando el presidente decide aumentar la Asignación Universal por Hijo para un millón de chicos más o hacer la ley de pymes para hacer desgravaciones impositivas y aumentar su actividad, o cuando decide pagarles el juicio a los jubilados; esas son medidas que buscan la igualdad", apuntó.

El macrismo tiene un dato que justifica su convicción para el "giro populista" de su economía: los propios inversores externos le sugieren tomar ese camino.

En los foros de negocios, a Macri le ha quedado en claro que, mucho más que los indicadores económicos, a los empresarios le interesa saber qué tan fuerte está su gobierno desde el punto de vista político.

Y hasta el propio secretario del Tesoro de Estados Unidos, Jack Lew, en su reciente visita al país justificó el camino gradualista, con el argumento de que resulta imposible sostener un reducción brusca del déficit fiscal.

En otras palabras, el mensaje que ha decodificado Macri es que todos, los de adentro y los de afuera, le piden un plan económico que privilegie la recuperación salarial y un repunte de la actividad, aun cuando ello sea a costa del relajamiento fiscal, retraso cambiario, gradualismo tarifario y un aumento de la deuda.

En definitiva, un típico plan económico diseñado para ganar elecciones. 

Las críticas al presupuesto de izquierda

La propensión al endeudamiento se transformó en una de las críticas por parte de quienes fustigan al macrismo "por izquierda". Muchos de los economistas que defendieron el modelo económico kirchnerista denunciaron que el gobierno está incurriendo en otro ciclo clásico de pedir crédito externo con afán no tanto de inversión en infraestructura sino como forma de estabilizar artificialmente la economía, dado que esa deuda suele financiar gastos corrientes de gobiernos provinciales.

En parte es comprensible que la crítica filo-kirchnerista se centre en el tema del endeudamiento externo. Es, a fin de cuentas, una de las pocas diferencias grandes entre ambos gobiernos, dado que en su nueva fase de expansión fiscal con tipo de cambio atrasado y estímulo al consumo, el plan económico macrista empieza a mostrar más parecidos que diferencias con el "modelo K".

Quienes más han denunciado esa semejanza, además de los liberales enojados por el déficit fiscal, son los sindicalistas. Apuntan, con razón, que el gobierno está incumpliendo una de sus principales promesas electorales: la reforma integral del odiado Impuesto a las Ganancias, de forma que no alcance a los asalariados de nivel medio.


lunes, 3 de octubre de 2016

"HEMOS PASADO EL MOMENTO DE PEOR SOFOCÓN ECONÓMICO"

Entrevista con el presidente ejecutivo del Fonplata, la "caja chica" de los organismos internacionales.
JUAN NOTARO.

El Fondo para el Desarrollo de la Cuenca del Plata (Fonplata) comenzó a operar en 1977 y está conformado por Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay. Cuatro años atrás apenas llegaba a prestar US$ 50 millones anuales. Ahora, tras recibir una calificación de riesgo bien por encima del grado inversor, su objetivo son dar créditos por US$ 400 millones al año. El presidente ejecutivo de Fonplata, el uruguayo Juan Notaro se refirió al fortalecimiento del organismo, la situación del Mercosur y la situación económica regional, en entrevista con El País.

Tras estos pasos, ¿a dónde va Fonplata?

—En estos cuatro años avanzamos enormemente, no solo en haber tenido dos aumentos de capital (uno en 2013 por US$ 1.150 millones y otro este año por US$ 3.000 millones) sino en todo lo que significa la estrategia de la institución, que fue encontrar un segmento de mercado para proyectos pequeños y medianos donde los otros bancos multilaterales tienen menor actividad. Eso nos ha dado un espacio en la programación de los países muy interesante, que nos ha permitido ir creciendo desde una primera meta que era prestar hasta US$ 150 millones anuales, a ahora donde estamos apuntando a US$ 400 millones anuales. El otro resultado ha sido el cambio dentro de la administración y lograr niveles de eficiencia, por el cual por ejemplo en el caso de Argentina tuvimos una programación con el nuevo gobierno en febrero de este año y para fin de año ya vamos a haber aprobado seis operaciones de esa programación por US$ 150 millones. El tercer logro grande, ha sido el cofinanciamiento y trabajar en alianza con los otros bancos. Específicamente con la CAF ya tenemos varios cofinanciamientos en Paraguay en particular. El cuarto logro tiene que ver con la cercanía de Fonplata con los países, un tema de identidad que facilita la negociación. Estamos muy cerca de las agendas de los gobiernos. Ese ha sido un factor diferencial con otras entidades.

En un contexto de tasas de interés bajas, ¿cómo entra Fonplata?

—El hecho de que S&P nos haya calificado con A- y Moodys con A2, cuando el promedio de los países miembros es BB (grado especulativo), es muy importante para que Fonplata pueda fondearse en los mercados en condiciones mucho más ventajosas, baratas, y poder trasladarle eso a los países. El que se fondea mejor es Uruguay, pero aun así no es lo mismo hacerlo con BBB que con A. En eso podemos ser muy útiles, en trasladarle esos beneficios.

¿Cuáles son las primeras opciones para fondearse?


—En estos cuatro años, hemos aprobado en volumen más que lo que había aprobado Fonplata en los 35 años anteriores. Eso nos lleva a que tenemos que apalancarnos de otra forma, conseguir más recursos y poder trasladar eso a los países. Inicialmente vamos a buscar financiamiento con instituciones financieras y seguramente en tres años, salir al mercado con emisiones. De todas formas, no hay nada cerrado. Por ejemplo, fondearse (con emisiones) en los países miembros.

¿Hay posibilidades de sumar países al organismo?

—Hay algunos países que han sondeado y preguntado y probablemente ahora que tenemos una calificación, pueda haber un interés mayor. Pero, los ministros (de Economía de los socios) entendieron que la prioridad en el corto plazo es consolidar los logros que ha tenido Fonplata, seguir fortaleciéndola y retomar en un año o un par de años el tema de la incorporación de nuevos países, una vez que hayamos caminado más.

¿Qué países se han interesado?

—Países que pertenecen a otras instituciones, en particular España ha consultado qué está haciendo Fonplata y si en algún momento Fonplata estaría considerando nuevas membresías. Pero hasta ahora ha sido todo muy informal.

La región evidencia problemas de integración, ¿cómo lo evalúa?

—Estamos trabajando en perfecta armonía y con proyectos de futuro. Lo que a veces los ministros ven, es un poco cómo ha funcionado esta transformación en Fonplata para trasladarla a algunos otros organismos más vinculados con Mercosur y buscar alianzas con el Fondo para Convergencias Estructurales (Focem). Sería muy positivo, porque básicamente somos los mismos países.

¿Cómo ve este impasse que vive el Mercosur?

—Después de haber trabajado muchos años con (el expresidente del BID, Enrique) Iglesias, él siempre decía que este tipo de cosas son anécdotas en las historias de los países. Son episodios que ocurren en determinado momento y luego evolucionan. Estas crisis o mini-crisis, realmente para lo que sirven es para repensar el funcionamiento de las instituciones. Hay que tomarlo como una oportunidad de avanzar en un Mercosur que todos quisiéramos que funcionara mejor.

¿Cómo ve a las economías de la región?

—En términos políticos-económicos, lo de Brasil era lo que nos tenía más preocupados en ese sentido y parecería que la incertidumbre política que existía de alguna manera se ha superado. Ahora el desafío que tiene es la recuperación económica, el ajuste de la parte fiscal. En Argentina, hay un proceso de reforma económica muy desafiante, muy difícil, pero va sorteando eso y las perspectivas son más optimistas que hace un tiempo. Los tres países más pequeños, más allá de todas las dificultades en el contexto regional, de commodities, Bolivia y Paraguay no han dejado de crecer a menos del 3,5% y Uruguay dentro de todo no ha caído en recesión y mantiene un crecimiento muy pequeño. En la medida que mejore la situación en los países vecinos, hay también señales a nivel internacional (aunque lo que hoy caracteriza la economía es la incertidumbre), es de esperar que gradualmente la situación vaya mejorando y ya hemos pasado el momento de peor sofocón.

En el caso de Uruguay, que tiene otros desafíos como la inflación y el déficit fiscal, ¿qué debe atender?

—En lo que se vincula más a nosotros como institución, el gran desafío hoy es la inversión. Hay una decisión muy grande de tratar de aumentar significativamente la inversión en infraestructura y en lo que podamos, vamos a estar acompañando.

¿Es un tema común a los socios de Fonplata?

—Es un tema muy común el déficit de infraestructura en Latinoamérica. En comparación a los países asiáticos hay una brecha enorme. Los asiáticos invierten un 6%, 7% del Producto Interno Bruto (PIB) en infraestructura y nosotros no llegamos al 3% del PIB en promedio.

La renovación del mandato que vence el año próximo
El cargo de presidente ejecutivo no existía hasta 2012 en Fonplata. Fue creado en un marco de reformas, para lograr sacar al organismo del estancamiento en el que estaba. El uruguayo Juan Notaro (por ese entonces prosecretario en el Banco Interamericano de Desarrollo) asumió por cinco años. ¿Buscará renovarlo en 2017? "Se han logrado una cantidad de cosas en pocos años y quedan más para completar. Es una decisión que tendrán que tomar los países. Estoy muy a gusto en la tarea que venimos llevando adelante", respondió.

"Avanzar en acuerdos comerciales"

¿Alguno de los cinco países miembros de Fonplata está preparado para depender menos de materias primas?

En el corto plazo no estamos preparados, seguimos muy dependientes de ese tema. Es una preocupación en los países, hay que abordarlo, trabajar más en las cadenas productivas. Está en las agendas de los países, a veces lo que no hay es una concreción suficiente para poder avanzar y consolidar alternativas a ser solamente exportadores de materias primas.

¿Los acuerdos comerciales pueden jugar un papel ayudando a esa diversificación productiva?

Eso sin duda, ninguno de los cinco países tiene dudas. Quizás el Mercosur permita algunas flexibilidades que antes no había. Especialmente para los países pequeños, hay que pensar en abrirse y estar en todos los mercados posibles. Hoy en inversiones estamos compitiendo con todos los países del mundo, entonces cuando un inversor quiere llegar, busca seguridad jurídica, política, estabilidad económica, y muchas veces esas cosas se negocian en los acuerdos. Entonces, tener acuerdos con muchos países facilita no solo el intercambio comercial, sino también la llegada de inversiones. Es una necesidad imperiosa que sigamos avanzando en esa línea.